Asklepios
Incinerando envidias
Tus lamentos han perdido
el horizonte donde albergabas
todos tus secretos.
Ahora, son sus heridas las que
naufragan en ese mudo vendaval
de los abismos pétreos, donde no te dejan
de molestar. Allí, donde, ahora, sólo
sospechas que, quizás, se encuentran tus latidos,
sumergidos entre la densa
espuma de tus sueños.
el horizonte donde albergabas
todos tus secretos.
Ahora, son sus heridas las que
naufragan en ese mudo vendaval
de los abismos pétreos, donde no te dejan
de molestar. Allí, donde, ahora, sólo
sospechas que, quizás, se encuentran tus latidos,
sumergidos entre la densa
espuma de tus sueños.