Mi amor son unas manos vacuas,yermas
carentes de bálagos
sujetando en la punta de los dedos
la vida enraizada de los árboles.
Dedos que temo que me escondan,
cuencas derivadas de tus manos
figuradas en el aire,
pues son todo tacto,
enredadas e inmensas,
incendiarias y presas
en la poderosa oquedad.
En el nido de tu palma
donde está mi hogar
y mi pueblo,
a veces pasajero,
a veces perenne
en la patria del bosque.
Me tienes en tus manos
para sostener la utopía
y el rumbo,
para atravesar el mapa
sin direcciones;
cógeme como a la niebla,
cógeme con tus índices
de tempestades,
que no se congelen
por guardar una nube.
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