Irrumpen sonámbulas
tus manos - bulliciosas -
se asoman a la cima.
Dos náufragos
nadando hacia la costa.
Detrás del horizonte
se atan como sombras.
Mi piel en la otra
orilla se sonríe,
hasta la lluvia, divertida,
nos espía en el cristal.
Es la brisa que se
cuela por los bordes
- al fin me abrazas -
La noche es un punto
luminoso que resbala
por tu espalda.
A lo lejos se despierta,
el aroma del café.
Ana Mercedes Villalobos