Angel Felibre
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos brasas son que me queman
tus dos ojos al mirarme,
dos carbones encendidos
de los que no puedo apartarme.
Son dos soles que me ciegan,
dos luceros de la tarde,
dos estrellas que relucen,
dos flechas para matarme.
Dos espejos que reflejan
este amor que por ti arde,
dos espuelas que espolean
el corcel que hay en mi sangre.
Dos dardos que aguijonean
y que laceran mis carnes,
son dos pozos de agua pura
para la sed sofocarme.
Dos cadenas que esclavizan
mis sentidos y deseos,
son dos caños de agua fresca
para el ardor de mis sueños.
Dos lámparas que iluminan,
blanca luz, dulce embeleso,
tus dos ojos cuando miran
son amor ....como dos besos.
tus dos ojos al mirarme,
dos carbones encendidos
de los que no puedo apartarme.
Son dos soles que me ciegan,
dos luceros de la tarde,
dos estrellas que relucen,
dos flechas para matarme.
Dos espejos que reflejan
este amor que por ti arde,
dos espuelas que espolean
el corcel que hay en mi sangre.
Dos dardos que aguijonean
y que laceran mis carnes,
son dos pozos de agua pura
para la sed sofocarme.
Dos cadenas que esclavizan
mis sentidos y deseos,
son dos caños de agua fresca
para el ardor de mis sueños.
Dos lámparas que iluminan,
blanca luz, dulce embeleso,
tus dos ojos cuando miran
son amor ....como dos besos.
A mi esposa Encarna con todo mi cariño
Marzo 1991