liluna
Poeta asiduo al portal
Destilando el brillo de tus ojos negros,
fondo de marfil, fuego dulzor,
encontré la perla orgullosa y distante,
que atraje con los míos por un instante.
Armoniosa delicadeza faltaba
en sus horizontes, tras de sus vallas,
los acerque a los míos,
queriendo divisar un misterio perdido.
Abandonados sus aposentos,
no descubiertos ni por el tiempo,
los divise como el águila
busca de lejos, sin ventaja,
sin tregua, con ayuda siniestra
pues estoy segura, que me mire en ellos.
Bendita altura que me traes,
esos ojos tibios de delirio,
faltos de amor y dulzura,
que los quiero míos, amantes del cielo
no los quiero presos,
de la lejanía con que me miran ellos.
No me olviden tus ojos,
que son míos, que los quiero bellos,
mirada fugaz, que no me dejan paz,
me envuelven cual Condesa inquieta.
Marchando a paso lento,
retiran tropas de pudor intenso
ya volveré a saber,
tranquilos no se van ellos.
Los anunciara la noche, por un estrecho,
par de estrellas escondidas y perdidas
los veré pasar sin remordimientos,
y será nuestro encuentro,
El punto del sol, la luna y el cielo.
Sonará el rocio,
que es jinete incierto,
donde tu mirada por ahí me encuentre,
no serán las nubes, que nos quite el cielo
estará de noche y día por ese momento,
no habrá ni orgullo, ni remoto silencio,
seremos el tiempo que no existió nunca
Solo tú y yo, un ensueño eterno.
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