Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando no duermo trepo hasta tu cuarto para verte,
y veo que exhalas pesadillas.
Dejo latir llantos amargos y dejo petrificarse un
anhelo de aullidos que desgarran.
Cruzaras un puente eterno y te seguiré extraviado
hacia insoportables calles donde medran los
delincuentes del amor.
En esas calles crepitan los rasgos de los pordioseros
que desprotegidos se arriman a improvisadas fogatas.
Allí,precisamente, todas las miserias crujen en el
silencio.
Al pensarte dejo latir llantos amargos,
y cada vez que tus ojos sueñan por los míos se
incendia un bosque de pensamientos,
pero el alivio que procura el chaparrón no alcanza.
El azar me fuga hacia los tallos del árbol de bellotas
situado en el valle dorado,
donde distingo tus ojos cerrados y tu cabellera
endemoniada, imantada por la belleza de las Eras.
Pero ahora que espero que tus ojos sueñen por los
míos, me envuelve esa niebla cegadora inoportuna.
y veo que exhalas pesadillas.
Dejo latir llantos amargos y dejo petrificarse un
anhelo de aullidos que desgarran.
Cruzaras un puente eterno y te seguiré extraviado
hacia insoportables calles donde medran los
delincuentes del amor.
En esas calles crepitan los rasgos de los pordioseros
que desprotegidos se arriman a improvisadas fogatas.
Allí,precisamente, todas las miserias crujen en el
silencio.
Al pensarte dejo latir llantos amargos,
y cada vez que tus ojos sueñan por los míos se
incendia un bosque de pensamientos,
pero el alivio que procura el chaparrón no alcanza.
El azar me fuga hacia los tallos del árbol de bellotas
situado en el valle dorado,
donde distingo tus ojos cerrados y tu cabellera
endemoniada, imantada por la belleza de las Eras.
Pero ahora que espero que tus ojos sueñen por los
míos, me envuelve esa niebla cegadora inoportuna.
Última edición: