Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Todas estas cosas son extrañas,
como abrirte de par en par y mirar tus entrañas,
moverlo todo y convertirlo en telarañas,
dejarte expuesta,
con tu camiseta puesta, con tus costillas entreabiertas,
tus ojos chillando,
como animal herido, como yo por tus estocadas, por la sangre derramada,
con la cara partida, abierta, con chorros que gotean, doliendo,
con el viento en contra, sangrando,
con tus manos apretando,
con mirada de muerte, rezando,
con tu espalda curvada, abrazada,
a la puerta y al viento,
con tus manos alzadas, como pidiendo alimento,
sin piedad, sin lamentos,
con un intento desesperado, con tiza y hebillas de piel, trozos, jirones,
con ruidos de cuero,
de ojos que aprietan,
que duelen, de aquellos que hieren, de horrores de siempre,
dolientes,
de tu sangre y mi sangre,
caliente.
como abrirte de par en par y mirar tus entrañas,
moverlo todo y convertirlo en telarañas,
dejarte expuesta,
con tu camiseta puesta, con tus costillas entreabiertas,
tus ojos chillando,
como animal herido, como yo por tus estocadas, por la sangre derramada,
con la cara partida, abierta, con chorros que gotean, doliendo,
con el viento en contra, sangrando,
con tus manos apretando,
con mirada de muerte, rezando,
con tu espalda curvada, abrazada,
a la puerta y al viento,
con tus manos alzadas, como pidiendo alimento,
sin piedad, sin lamentos,
con un intento desesperado, con tiza y hebillas de piel, trozos, jirones,
con ruidos de cuero,
de ojos que aprietan,
que duelen, de aquellos que hieren, de horrores de siempre,
dolientes,
de tu sangre y mi sangre,
caliente.