reaven
Poeta asiduo al portal
Porque cuando sonríes
son tus ojos como el sol,
yo vendría a ser la planta
que necesita su calor.
Dieras tú con la mirada
los nutrientes del amor,
sabia dulce que emana
de mi centro en una flor.
Verde más que la esperanza
sería eterno mi color,
porque yo no vivo del agua,
yo vivo de tu amor.
Porque cuando calmada
son tus ojos como el cielo,
yo vendría a ser la nube
que la recorre en su vuelo.
Cuerpo gaseoso que trasluce
el silencio de un te quiero,
que si llegará a ser lluvia
florecería en los desiertos.
De las formas que adopta
mi blanco y suave verso,
sin duda alguna te daría
la forma exacta de un beso.
Porque cuando llorosa
son tus ojos como el mar
yo vendría a ser la brisa
que la acaricie al pasar.
Corriente de aire suave
que besé la playa de tu faz,
recorriendo despacio tu arena
y secando su humedad.
Y cada vez más despacio
y suprimiendo la ansiedad,
brisa y mar asemejarían
el espejo de un cristal.
Porque cuando enamorada
son tus ojos como el beso,
yo vendría a ser los labios
que son dueños del deseo.
Serían nuestras almas
como dos lenguas de fuego,
que eternamente enlazadas
arderían en un sueño.
Más amor en tu mirada,
más dormidos que despiertos,
hagamos hoguera esta cama,
encendamos este lecho...
son tus ojos como el sol,
yo vendría a ser la planta
que necesita su calor.
Dieras tú con la mirada
los nutrientes del amor,
sabia dulce que emana
de mi centro en una flor.
Verde más que la esperanza
sería eterno mi color,
porque yo no vivo del agua,
yo vivo de tu amor.
Porque cuando calmada
son tus ojos como el cielo,
yo vendría a ser la nube
que la recorre en su vuelo.
Cuerpo gaseoso que trasluce
el silencio de un te quiero,
que si llegará a ser lluvia
florecería en los desiertos.
De las formas que adopta
mi blanco y suave verso,
sin duda alguna te daría
la forma exacta de un beso.
Porque cuando llorosa
son tus ojos como el mar
yo vendría a ser la brisa
que la acaricie al pasar.
Corriente de aire suave
que besé la playa de tu faz,
recorriendo despacio tu arena
y secando su humedad.
Y cada vez más despacio
y suprimiendo la ansiedad,
brisa y mar asemejarían
el espejo de un cristal.
Porque cuando enamorada
son tus ojos como el beso,
yo vendría a ser los labios
que son dueños del deseo.
Serían nuestras almas
como dos lenguas de fuego,
que eternamente enlazadas
arderían en un sueño.
Más amor en tu mirada,
más dormidos que despiertos,
hagamos hoguera esta cama,
encendamos este lecho...
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