Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mirarte perdidamente a los ojos y saber que no hay más,
desear tu boca escurridiza como ola del mar,
tus cabellos que me mueven como hamacas
y tus ojos cristalinos como imagen de coral.
Besarte entre la boca y mirar tus ojos bien cerrados
como dos trozos de azúcar acaramelado
que captan toda mi atención,
tus hombros como centuriones implacables
y tus ojos navegables como el mar.
Vamos hablando claro y al oído
yo también pierdo el sentido si te vas,
la comparsa de tus risas declaró que hoy es carnaval
y el café de tus pupilas me insinuó "ven a bailar".
Tus pechos como antorchas incendiando mi camino
y tus ojos como brújulas para buscar
el bendito atajo a lo prohibido
que en ti es tan bendito como el santo altar.
Paciencia, paciencia alegre peregrino...
a la mujer se le habla suave en el oído
y se le mira tierna para enamorar,
paciencia, que tus ojos van mostrándome el camino
para aprender a amar.
Tus ojos sabios con olor de biblioteca
de tantas luces que has visto alumbrar,
tus besos con sabor a vida fresca
tu lengua la grama del lugar
y tus ojos dos perfectos luceros que me han de apabullar.
No creas que no admiro el resto de tu cuerpo
pero sólo quería hacerte notar,
que tus ojos son toda el azúcar
que ocupo para disfrutar.
desear tu boca escurridiza como ola del mar,
tus cabellos que me mueven como hamacas
y tus ojos cristalinos como imagen de coral.
Besarte entre la boca y mirar tus ojos bien cerrados
como dos trozos de azúcar acaramelado
que captan toda mi atención,
tus hombros como centuriones implacables
y tus ojos navegables como el mar.
Vamos hablando claro y al oído
yo también pierdo el sentido si te vas,
la comparsa de tus risas declaró que hoy es carnaval
y el café de tus pupilas me insinuó "ven a bailar".
Tus pechos como antorchas incendiando mi camino
y tus ojos como brújulas para buscar
el bendito atajo a lo prohibido
que en ti es tan bendito como el santo altar.
Paciencia, paciencia alegre peregrino...
a la mujer se le habla suave en el oído
y se le mira tierna para enamorar,
paciencia, que tus ojos van mostrándome el camino
para aprender a amar.
Tus ojos sabios con olor de biblioteca
de tantas luces que has visto alumbrar,
tus besos con sabor a vida fresca
tu lengua la grama del lugar
y tus ojos dos perfectos luceros que me han de apabullar.
No creas que no admiro el resto de tu cuerpo
pero sólo quería hacerte notar,
que tus ojos son toda el azúcar
que ocupo para disfrutar.