jose luis 1966
Poeta fiel al portal
Tus perchas en las mias
Amanecía otra vez.
Tu cuerpo tiritando de frío...Abandonado.
La angustia entre tus labios, escapaba los gemidos de un llanto callado.
El silencio...Otra vez el silencio que llegaba y se iba entre las castañuelas del nácar interactuando.
Así te veo, solo mis ojos te oyen.
He vuelto a encontrarte descubierta, sin tu manto sintético que te calma.
Eres un lazo de piel coronado en tu cabellera.
Mis miradas te abrazan y tu te dejas porque sientes frío...Siempre te dejas cuando sientes frío.
Me has dejado recorrerte ante mi tacto, ajeno a tus dedos.
Estoy marcando surcos dactilares sobre tu piel nevada sin poner desacuerdo.
Te miro mucho...Te desoriento y me pierdo entre el tu y el yo que ya no recuerdo cuando imito tu sombra encimándote.
Los murmullos del deseo te acechan y la temperatura, es como si te regresara de nuevo. Pero no más puedo.
Nunca supero la frontera de tu cuerpo. Nada más te veo.
Te vas desenredando de tus nudos que ataban tu cuerpo del frío. Tus piernas se abren provocando entre ellas un deshielo de sexo.
Mi vista sigue susurrándote...Hasta excitarte.
Ya no te interesan tus desnudos. Quieres estar descubierta ante mis ganas que van siendo tu cómplice y a la vez tu pretexto.
Me dejas que te vea y es cuando mas me detengo.
Ya te siento lípida, calurosa de nuevo. Sofocada en ese calor de desierto que vas sintiendo cuando te observo.
Vas haciendo meandros de cuerpo sobre tu cama blindada, donde mismo has pasado tantos inviernos hasta que te hallo en mis miradas.
Jamás he dejado que llegue la soledad con su pacto. Te sigo siempre.
He velado por ti tanto tiempo... y tú me has aceptado.
Siempre lo aceptas!
Ya no te interesa tu cuerpo vestido mientras te veo.
Ya sabes por ti, que cada vez que el desamor ha desnudado tu alma, en mis ojos... siempre has encontrado la mejor de tus ropas.
Amanecía otra vez.
Tu cuerpo tiritando de frío...Abandonado.
La angustia entre tus labios, escapaba los gemidos de un llanto callado.
El silencio...Otra vez el silencio que llegaba y se iba entre las castañuelas del nácar interactuando.
Así te veo, solo mis ojos te oyen.
He vuelto a encontrarte descubierta, sin tu manto sintético que te calma.
Eres un lazo de piel coronado en tu cabellera.
Mis miradas te abrazan y tu te dejas porque sientes frío...Siempre te dejas cuando sientes frío.
Me has dejado recorrerte ante mi tacto, ajeno a tus dedos.
Estoy marcando surcos dactilares sobre tu piel nevada sin poner desacuerdo.
Te miro mucho...Te desoriento y me pierdo entre el tu y el yo que ya no recuerdo cuando imito tu sombra encimándote.
Los murmullos del deseo te acechan y la temperatura, es como si te regresara de nuevo. Pero no más puedo.
Nunca supero la frontera de tu cuerpo. Nada más te veo.
Te vas desenredando de tus nudos que ataban tu cuerpo del frío. Tus piernas se abren provocando entre ellas un deshielo de sexo.
Mi vista sigue susurrándote...Hasta excitarte.
Ya no te interesan tus desnudos. Quieres estar descubierta ante mis ganas que van siendo tu cómplice y a la vez tu pretexto.
Me dejas que te vea y es cuando mas me detengo.
Ya te siento lípida, calurosa de nuevo. Sofocada en ese calor de desierto que vas sintiendo cuando te observo.
Vas haciendo meandros de cuerpo sobre tu cama blindada, donde mismo has pasado tantos inviernos hasta que te hallo en mis miradas.
Jamás he dejado que llegue la soledad con su pacto. Te sigo siempre.
He velado por ti tanto tiempo... y tú me has aceptado.
Siempre lo aceptas!
Ya no te interesa tu cuerpo vestido mientras te veo.
Ya sabes por ti, que cada vez que el desamor ha desnudado tu alma, en mis ojos... siempre has encontrado la mejor de tus ropas.
Última edición:
::...me gusto leerte.