wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
Tus recuerdos.
Dentro de mi, desnudos y sedientos
se agitan indomables los recuerdos,
van conmigo, persiguiéndome sin tregua
menguando a cada instante mi paz y mi existencia.
Pasan delante de mis ojos extraviados
como muda película de los años treinta,
collage inevitable de vivencias
que crecen con nostalgia, cuando te nombro Amelia.
¿Cómo no recordarte entonces?
Si mucho me habla de ti la vida misma.
Si aún eres la roca que golpea el viento,
a mitad del tiempo y del último crepúsculo.
En ésta noche incierta y sola
silentes permanecen como estrellas las palabras,
evocando tal vez nuestras glorias pasadas
o sin sabores amargos por nuestros sueños difuntos.
Para que no torturen más tus recuerdos insaciables
a éste añejo corazón curtido de quebrantos,
los empacaré por siempre, de manera
que vayan en aquel barco que boga hacia el olvido.
Nadie sabrá jamás, cuanto por ti he sufrido.
Dentro de mi, desnudos y sedientos
se agitan indomables los recuerdos,
van conmigo, persiguiéndome sin tregua
menguando a cada instante mi paz y mi existencia.
Pasan delante de mis ojos extraviados
como muda película de los años treinta,
collage inevitable de vivencias
que crecen con nostalgia, cuando te nombro Amelia.
¿Cómo no recordarte entonces?
Si mucho me habla de ti la vida misma.
Si aún eres la roca que golpea el viento,
a mitad del tiempo y del último crepúsculo.
En ésta noche incierta y sola
silentes permanecen como estrellas las palabras,
evocando tal vez nuestras glorias pasadas
o sin sabores amargos por nuestros sueños difuntos.
Para que no torturen más tus recuerdos insaciables
a éste añejo corazón curtido de quebrantos,
los empacaré por siempre, de manera
que vayan en aquel barco que boga hacia el olvido.
Nadie sabrá jamás, cuanto por ti he sufrido.
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