Finos aleteos de percherón bohemio,
¡Andariegos!
Suaves, dulces, gentiles,
de caminos sinuosos,
blandiendo al cielo.
Ocultos entre copas,
un delirio, un impulso sin nombre.
Callados de lamentos.
Hechos de maderas preciosas,
Alegres, salvajes, reservados,
¡Bellos!
De color, hermosos,
¡así son tus senos!
Nacidos de ti, de tu reclamo inédito hacia el cielo.
Al centro de caracolas, con una fruta al medio;
de botón eréctil, sustancioso, frágil, de color zaino.
de textura nácar, desafiando al viento.
Son ellos como tus ojos,
callados pero ciertos,
son como tus labios;
hermosos,
de tu color, de tus acentos.
de tu piel mediterránea,
son ellos, bonita hermosa,
un desafio, un misterio,
¡de dulce aroma y corazón blandiendo!
Son tus senos un fino argumento
para llegar al cielo, para morir por ellos,
¡para robarte un beso!
Para poblar de flores todo tu hermoso cuerpo,
y se maravillen ellas,
de las gladiolas
que habitan tu pecho.
De su color, de sus tiernos pezones al medio,
nacidos para la guerra, para la paz y la indulgencia.
que como los unicornios, existen,
pero son aún un misterio
que, como las caracolas,
llevan el mar por dentro.
Son tus senos preciosa, una oración del cielo;
finas joyas que penden abajito de tu cuello,
una fruta ansiada, única, del color de tu pelo.
Son tus senos, chiquilla hermosa,
dos benditos amuletos,
que dan alegría a la vida,
sensacionales monumentos
que arrestan mis ojos
y los llevan al desenfreno.
Fruta tropical de tu cuerpo,
de azahares en flor.
Y de amatista al centro...
¡Andariegos!
Suaves, dulces, gentiles,
de caminos sinuosos,
blandiendo al cielo.
Ocultos entre copas,
un delirio, un impulso sin nombre.
Callados de lamentos.
Hechos de maderas preciosas,
Alegres, salvajes, reservados,
¡Bellos!
De color, hermosos,
¡así son tus senos!
Nacidos de ti, de tu reclamo inédito hacia el cielo.
Al centro de caracolas, con una fruta al medio;
de botón eréctil, sustancioso, frágil, de color zaino.
de textura nácar, desafiando al viento.
Son ellos como tus ojos,
callados pero ciertos,
son como tus labios;
hermosos,
de tu color, de tus acentos.
de tu piel mediterránea,
son ellos, bonita hermosa,
un desafio, un misterio,
¡de dulce aroma y corazón blandiendo!
Son tus senos un fino argumento
para llegar al cielo, para morir por ellos,
¡para robarte un beso!
Para poblar de flores todo tu hermoso cuerpo,
y se maravillen ellas,
de las gladiolas
que habitan tu pecho.
De su color, de sus tiernos pezones al medio,
nacidos para la guerra, para la paz y la indulgencia.
que como los unicornios, existen,
pero son aún un misterio
que, como las caracolas,
llevan el mar por dentro.
Son tus senos preciosa, una oración del cielo;
finas joyas que penden abajito de tu cuello,
una fruta ansiada, única, del color de tu pelo.
Son tus senos, chiquilla hermosa,
dos benditos amuletos,
que dan alegría a la vida,
sensacionales monumentos
que arrestan mis ojos
y los llevan al desenfreno.
Fruta tropical de tu cuerpo,
de azahares en flor.
Y de amatista al centro...
