Avelino
Poeta veterano/a en el portal
Conversaciones y paseos
a la luz de esa luna siempre amiga
confidente....
Después fueron las besos
y mas acercamientos, roces.
No como simples caricias exteriores,
no como meros hechos adhesivos
sino regidos desde otros fontanares
donde ciertos vapores interiores
fluyen por los vericuetos de la carne
en sensaciones leves como luces.
Una tarde, una noche, la siesta
me acerco con mis pelos,
mis rugosidades
y te dejo caer mis manos
en lugares que estremecen
y entonces te retraes
a la caparazón de tus párpados
te recluyes de olvido
y en respiración escapan
esfervecencias doradas
por la dilatada trama de tu boca.
Hay convulsiones después
cuando oscilando inquieta por debajo
imitas al pez recién rescatado
a la diversión del agua.
Y entonces los sonidos de mujer
que impersonal, afónicos te brotan.
Son una turbia clara sinfonía
de notas musicales y de ahogos.
Amor,
he escuchado muchas melodías
serias baladas
canciones y poemas
que conmueven territorios.
Pero nunca enloquecí.
Ni aún ante semejantes
campanas y conciertos.
Sin embargo cuando así
abarcando la imposiblidad de tu pecho
y directamente expuesto
al fragor de tus suspiros y gemidos
he perdido audiciones,
aspiraciones multifónicas, sonidos
todo interés por conectar guitarras
reducido a un oído que te escucha
por dentro y por afuera.