Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Ayer regresé a la costa
de tu presencia perdida
y tropecé por sus playas
con tus miradas distintas.
Quise agarrarme a tu rostro,
turbia imagen fugitiva,
pero un instante asombrado
me apartó de su delicia.
Y una sola cosa fuiste:
un misterio, una mentira.
Todo oleaje se extingue
al acercarse a su orilla.
Tuve la costa ante mí,
y rechacé conseguirla
por ser espacio sonoro
donde danzaban las risas.
¡Sí! Tuve ante mí la costa,
la costa clara y sencilla
que en este ayer me llamó,
mas no me atreví a seguirla.
Ayer regresé a la playa,
la playa ausente e infinita,
aunque aún suela preguntarme
si sigue siendo la misma...
Y una sola cosa fuiste:
un testimonio, un enigma.
© Abraham Ferreira Khalil
de tu presencia perdida
y tropecé por sus playas
con tus miradas distintas.
Quise agarrarme a tu rostro,
turbia imagen fugitiva,
pero un instante asombrado
me apartó de su delicia.
Y una sola cosa fuiste:
un misterio, una mentira.
Todo oleaje se extingue
al acercarse a su orilla.
Tuve la costa ante mí,
y rechacé conseguirla
por ser espacio sonoro
donde danzaban las risas.
¡Sí! Tuve ante mí la costa,
la costa clara y sencilla
que en este ayer me llamó,
mas no me atreví a seguirla.
Ayer regresé a la playa,
la playa ausente e infinita,
aunque aún suela preguntarme
si sigue siendo la misma...
Y una sola cosa fuiste:
un testimonio, un enigma.
© Abraham Ferreira Khalil
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