Lo que de belleza siempre tienes
es porque la brisa es tu sonrisa,
un canto de voz heredada
que en tu canción siempre es triste.
Como una caricia de madrugada,
entre esos silencios que acompañan,
es lo que de tu corazón me entregas
sin los miedos que limitan el alma.
¿Acaso la vida, la vida que en su flor
también de desangeladas miserias,
no sopesó de cenizas y llamas
el amor de aromas que sostenemos?
Y vengo, muriendo como te revivo,
a tu encuentro de puertas siempre abiertas.
Y oigo tu voz, tan azul de tan tuya,
por las calles de mis soledades lluvias.
Y llegas como una oración de esperanza;
una hoja, una brisa, una sonrisa;
un canto que de amor baila
para ser TuYo siempre desde el otro.
es porque la brisa es tu sonrisa,
un canto de voz heredada
que en tu canción siempre es triste.
Como una caricia de madrugada,
entre esos silencios que acompañan,
es lo que de tu corazón me entregas
sin los miedos que limitan el alma.
¿Acaso la vida, la vida que en su flor
también de desangeladas miserias,
no sopesó de cenizas y llamas
el amor de aromas que sostenemos?
Y vengo, muriendo como te revivo,
a tu encuentro de puertas siempre abiertas.
Y oigo tu voz, tan azul de tan tuya,
por las calles de mis soledades lluvias.
Y llegas como una oración de esperanza;
una hoja, una brisa, una sonrisa;
un canto que de amor baila
para ser TuYo siempre desde el otro.
Última edición: