joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las sombras desgarraban a la noche.
Un grito agónico dejó una estela
mientras el aletear de un pájaro nocturno
dibujó una silueta a la luz de la luna.
El enmarañado bosque gemía
y amalgamaba todos los sonidos
con voces de cadenas arrastradas,
succión de líquidos sanguinolentos.
El ruido del filo metálico sobre la carne
dejó influjo por lo repetido.
Lenguas de fuego incendiaban
y chamuscaban la húmeda hojarasca.
Un ofidio reptaba en busca de sustento.
Una carcajada agónica, profunda
despertó de un tétrico letargo
y un noctívago, con vista firme,
afiló los estiletes para la cena
con sorbos de trago amargo.
Un grito agónico dejó una estela
mientras el aletear de un pájaro nocturno
dibujó una silueta a la luz de la luna.
El enmarañado bosque gemía
y amalgamaba todos los sonidos
con voces de cadenas arrastradas,
succión de líquidos sanguinolentos.
El ruido del filo metálico sobre la carne
dejó influjo por lo repetido.
Lenguas de fuego incendiaban
y chamuscaban la húmeda hojarasca.
Un ofidio reptaba en busca de sustento.
Una carcajada agónica, profunda
despertó de un tétrico letargo
y un noctívago, con vista firme,
afiló los estiletes para la cena
con sorbos de trago amargo.
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