Ves a las personas y estás viendo los libros que han leído;
las hueles y presencias su matrimonio;
caminan y se revela la razón del color de sus ojos;
estrechas manos y te calan los condimentos
que adhieren a su comida;
intentan ser profundas y notas que claman otra cosa
como si todos fuéramos espías,
comodines que no se aconseja subestimar.
Somos débiles a gusto y disgusto
seleccionando las partes que nos venden,
no para ser comprados,
sino para atraer
al cliente.
Probando, siendo probados,
renovando la cartilla
hasta que expire
por ultimátum.
las hueles y presencias su matrimonio;
caminan y se revela la razón del color de sus ojos;
estrechas manos y te calan los condimentos
que adhieren a su comida;
intentan ser profundas y notas que claman otra cosa
como si todos fuéramos espías,
comodines que no se aconseja subestimar.
Somos débiles a gusto y disgusto
seleccionando las partes que nos venden,
no para ser comprados,
sino para atraer
al cliente.
Probando, siendo probados,
renovando la cartilla
hasta que expire
por ultimátum.
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