marcelino victor
Poeta recién llegado
Día gris y frío, dos tazas de café,
la gente pasa alrededor.
Tal vez, ésta, sea la última vez
que tus ojos, yo, pueda ver.
Desespero, pues te amo,
pero ésta historia,
ya está por caer.
?Qué fue de aquel primer beso,
cuando adolescentes sin perjuicio
nos dejábamos ver?
Obstinado quise aquello,
que mi corazón
no pudo cambiar.
Sentado frente a ti,
mis ojos se desgarran, pero
lágrimas no veras.
Las guardo para mi eterno lamento,
noches de soledad.
El café por la mitad va,
tus labios veo mover, reclaman.
Yo pienso en lo que no será
y pudo ser.
Obstinado no bebo un sorbo más.
Que fue de nuestro aposento,
de amor lujuria y placer.
Esa dulce sensación
aún siento en mi ser
Las luces se encienden, la gente camina alrededor.
La tarde comienza a caer.
Mi café se entibia, no quiero terminar.
Mis manos tiemblan, debo sostenerlas
te quieren tocar
Que fue de nuestros proyectos
que hasta ayer,
vislumbraban eterna felicidad.
Mi café sigue igual.
El tuyo comienza a acabar
Miro tus ojos, ésta vez es el final.
Miro esa maldita puerta,
la que te va a llevar y contigo
mi vida, por ese umbral,
el cual,
Yo no puedo pasar.
© Marcelino Montaño 07/2016
la gente pasa alrededor.
Tal vez, ésta, sea la última vez
que tus ojos, yo, pueda ver.
Desespero, pues te amo,
pero ésta historia,
ya está por caer.
?Qué fue de aquel primer beso,
cuando adolescentes sin perjuicio
nos dejábamos ver?
Obstinado quise aquello,
que mi corazón
no pudo cambiar.
Sentado frente a ti,
mis ojos se desgarran, pero
lágrimas no veras.
Las guardo para mi eterno lamento,
noches de soledad.
El café por la mitad va,
tus labios veo mover, reclaman.
Yo pienso en lo que no será
y pudo ser.
Obstinado no bebo un sorbo más.
Que fue de nuestro aposento,
de amor lujuria y placer.
Esa dulce sensación
aún siento en mi ser
Las luces se encienden, la gente camina alrededor.
La tarde comienza a caer.
Mi café se entibia, no quiero terminar.
Mis manos tiemblan, debo sostenerlas
te quieren tocar
Que fue de nuestros proyectos
que hasta ayer,
vislumbraban eterna felicidad.
Mi café sigue igual.
El tuyo comienza a acabar
Miro tus ojos, ésta vez es el final.
Miro esa maldita puerta,
la que te va a llevar y contigo
mi vida, por ese umbral,
el cual,
Yo no puedo pasar.
© Marcelino Montaño 07/2016