IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Cadáveres seráficos,
pululan sin temple ni osamenta,
exfoliaciones de almas envenenadas,
le cantan a su imperante descuartización,
retuercen sus horrores,
desde sus arterias,
inmolada quietud vespertina,
sangrantes nubes de ceniza,
cubren al sol, feneciendo en su suicidio,
orbitan las recurrentes certezas,
a la velocidad del desdén,
engendran posibilidades inoculadas
en el vientre inseminado,
ahora los milagros nacen,
decapitados, sin percepción,
frente al último error del tiempo.
pululan sin temple ni osamenta,
exfoliaciones de almas envenenadas,
le cantan a su imperante descuartización,
retuercen sus horrores,
desde sus arterias,
inmolada quietud vespertina,
sangrantes nubes de ceniza,
cubren al sol, feneciendo en su suicidio,
orbitan las recurrentes certezas,
a la velocidad del desdén,
engendran posibilidades inoculadas
en el vientre inseminado,
ahora los milagros nacen,
decapitados, sin percepción,
frente al último error del tiempo.