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Último naufragio

Solaribus

Poeta veterano en el portal



Tumultuosa brisa
tu mirada fue un aire apresurado

el despeinado vuelo
que solo se detuvo
en esas cosas
que me faltan desde siempre

en aquello que soñás
desde la infancia
y que yo espero

en la noche de un mar
que nadie ha visto

nunca

en la extrema ausencia
de tu estrella gemela


tus labios apretados

te delatan
de tanto silencio
son como un grito

son las bisagras
de un dolor que se diluye
y te asesina

o peor

te ha robado
toda la esperanza

cansada del camino
hacia tu playa vacía
como si fuera un éxodo
reunís tu belleza
como quien junta manzanas
en canastos de mimbre

el amor fue un sonido
que se internó en el bosque
con sus flautas de caña

mis manos

apenas
la caricia de un arpa
demasiado blanda

una música leve
que no alcanzó a mover tus aspas

la sed
un animal furibundo
que se llevó lo sublime

y en mi herida mortal

humedecida
la penúltima tibieza
de tus suaves escamas

por eso gime el muelle
contra los botes olvidados


(gaviota que ha perdido
sus polluelos)

así mi alma
desde el último naufragio

desde el último consuelo
de tus algas

desde la última muerte
de mi carne adormecida

desde el último desmayo
de tu sonrisa amada

 
Última edición:
Es un poema quizás el más hermoso que te he leído Dani, profundo como todo tú, triste, blanco y transparente como tú corazón.
Gracias por traer tu arte hasta mis ojos y sentidos.
Se te quiere siempre, aunque el silencio hoy me arrope.

Un beso para ti.
Felices días querido Dani.


Tumultuosa brisa
tu mirada fue un aire apresurado

el despeinado vuelo
que solo se detuvo
en esas cosas
que me faltan desde siempre

en aquello que soñás
desde la infancia
y que yo espero

en la noche de un mar
que nadie ha visto

nunca

en la extrema ausencia
de tu estrella gemela


tus labios apretados

te delatan
de tanto silencio
son como un grito

son las bisagras
de un dolor que se diluye
y te asesina

o peor

te ha robado
toda la esperanza

cansada del camino
hacia tu playa vacía
como si fuera un éxodo
reunís tu belleza
como quien junta manzanas
en canastos de mimbre

el amor fue un sonido
que se internó en el bosque
con sus flautas de caña

mis manos

apenas
la caricia de un arpa
demasiado blanda

una música leve
que no alcanzó a mover tus aspas

la sed
un animal furibundo
que se llevó lo sublime

y en mi herida mortal

humedecida
la penúltima tibieza
de tus suaves escamas

por eso gime el muelle
contra los botes olvidados


(gaviota que ha perdido
sus polluelos)

así mi alma
desde el último naufragio

desde el último consuelo
de tus algas

desde la última muerte
de mi carne adormecida

desde el último desmayo
de tu sonrisa amada
 
:) es bueno cuando uno lee algo después de comer y le cae bien a la panzota literaria, es que mezclo la lectura y la comida. Quien dice que no se puede vivir de la poesía en este caso que esta tan bien servida. Poemas como este le hacen bien al cuerpo. Me voy a dormir la siesta. Chauu
 
:) es bueno cuando uno lee algo después de comer y le cae bien a la panzota literaria, es que mezclo la lectura y la comida. Quien dice que no se puede vivir de la poesía en este caso que esta tan bien servida. Poemas como este le hacen bien al cuerpo. Me voy a dormir la siesta. Chauu
¡Qué bueno es un poema digestivo, compañero poeta! Y qué lindo es complacer gastronómicamente hablando a los amigos, si de Poesía se trata. Abrazo desde mis días de descanso sobre las costas del Atlántico.
Dani.
 
Hola Daniel, qué deleite transitar tus versos. Mis aplausos poeta.


Tumultuosa brisa
tu mirada fue un aire apresurado

el despeinado vuelo
que solo se detuvo
en esas cosas
que me faltan desde siempre

en aquello que soñás
desde la infancia
y que yo espero

en la noche de un mar
que nadie ha visto

nunca

en la extrema ausencia
de tu estrella gemela


tus labios apretados

te delatan
de tanto silencio
son como un grito

son las bisagras
de un dolor que se diluye
y te asesina

o peor

te ha robado
toda la esperanza

cansada del camino
hacia tu playa vacía
como si fuera un éxodo
reunís tu belleza
como quien junta manzanas
en canastos de mimbre

el amor fue un sonido
que se internó en el bosque
con sus flautas de caña

mis manos

apenas
la caricia de un arpa
demasiado blanda

una música leve
que no alcanzó a mover tus aspas

la sed
un animal furibundo
que se llevó lo sublime

y en mi herida mortal

humedecida
la penúltima tibieza
de tus suaves escamas

por eso gime el muelle
contra los botes olvidados


(gaviota que ha perdido
sus polluelos)

así mi alma
desde el último naufragio

desde el último consuelo
de tus algas

desde la última muerte
de mi carne adormecida

desde el último desmayo
de tu sonrisa amada
 
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