Umbrales del invierno

Parofi

Poeta asiduo al portal
Vientos del sudoeste,
arraigan en mi exilio.

Quise flotar,
escurrir entre la brisa,
viajar a la llanura.

Pero el otoño fustiga,
fijando los tarugos
que danzan con la noche,
para violar los esternones
que recelan de la sombra.

Y allí,

por un instante,
creí ver un halo tamizarse,
entre cardúmenes inmemoriales
refrendaban la avenida,

¿serán las coplas granates?
¿serán las horas olvidadas?

Cielo,
¡ay, mi cielo!,

¿por qué zarpasteis a la hora
del asueto?

te supliqué alejaras el diluvio,
más fluyes
como gota entre los dedos.

¿Podrás alguna vez,
reflejar la blasfemia
del silencio?

Mejor busco cobijo
entre acopio de laureles,

allí no tronaran
las gacelas su desdicha,

y si el día me acompaña,
tal vez me sume a la bandada,
que ya emprende su viaje,
donde nadie las espera,
donde los rieles vagan,
sin un rumbo conocido...
 

Pero el otoño fustiga,
fijando los tarugos
que danzan con la noche,
para violar los esternones
que recelan de la sombra,




Ya conocía, Parofi, el rasgo suave e intenso de tus versos. Ahora me toca reincidir en su belleza más al borde de la melancolía... ah, de esos umbrales.

Un poema como para acercarle un escalera de estrellas.


Un abrazo, amigo.
 
Unos versos con imágenes profundas de tristeza, me ha gustado mucho tu obra, agradezco a Cielita por haberla puesto ante mis ojos.

Te felicito.

Un beso.
 
Vientos del sudoeste,
arraigan en mi exilio.

Quise flotar,
escurrir entre la brisa,
viajar a la llanura.

Pero el otoño fustiga,
fijando los tarugos
que danzan con la noche,
para violar los esternones
que recelan de la sombra.

Y allí,

por un instante,
creí ver un halo tamizarse,
entre cardúmenes inmemoriales
refrendaban la avenida,

¿serán las coplas granates?
¿Serán las horas olvidadas?

Cielo,
¡ay, mi cielo!,

¿por qué zarpasteis a la hora
del asueto?

Te supliqué alejaras el diluvio,
más fluyes
como gota entre los dedos.

¿Podrás alguna vez,
reflejar la blasfemia
del silencio?

Mejor busco cobijo
entre acopio de laureles,

allí no tronaran
las gacelas su desdicha,

y si el día me acompaña,
tal vez me sume a la bandada,
que ya emprende su viaje,
donde nadie las espera,
donde los rieles vagan,
sin un rumbo conocido...


Magnïfico poema:Logras bellas imágenes que al leer tus versos...me embarga un extraño y melancólico sentimiento.Ha sindo un gran pacer leer tus versos.Estrellas par tu magnifica inspiración.
 
Vientos del sudoeste,
arraigan en mi exilio.

Quise flotar,
escurrir entre la brisa,
viajar a la llanura.

Pero el otoño fustiga,
fijando los tarugos
que danzan con la noche,
para violar los esternones
que recelan de la sombra.

Y allí,

por un instante,
creí ver un halo tamizarse,
entre cardúmenes inmemoriales
refrendaban la avenida,

¿serán las coplas granates?
¿Serán las horas olvidadas?

Cielo,
¡ay, mi cielo!,

¿por qué zarpasteis a la hora
del asueto?

Te supliqué alejaras el diluvio,
más fluyes
como gota entre los dedos.

¿Podrás alguna vez,
reflejar la blasfemia
del silencio?

Mejor busco cobijo
entre acopio de laureles,

allí no tronaran
las gacelas su desdicha,

y si el día me acompaña,
tal vez me sume a la bandada,
que ya emprende su viaje,
donde nadie las espera,
donde los rieles vagan,
sin un rumbo conocido...


Hermosos umbrales, sutiles,
sentimentales, bañado de amor eterno.
Un gusto leerte lindo, una sugerencia,
utiliza donde sea necesario las mayúsculas.
Un beso.
 
Al leerte hoy, me sentí abrazándome con mis propios miedos...adoro las metáforas tan bien utilizadas y cada recurso en la línea indicada reforzando el sentimiento de sosiego que traspasa.

Abracitos de luz hasta tu hermosa tierra de poesía Patricio.!
 
Vientos del sudoeste,
arraigan en mi exilio.

Quise flotar,
escurrir entre la brisa,
viajar a la llanura.

Pero el otoño fustiga,
fijando los tarugos
que danzan con la noche,
para violar los esternones
que recelan de la sombra.

Y allí,

por un instante,
creí ver un halo tamizarse,
entre cardúmenes inmemoriales
refrendaban la avenida,

¿serán las coplas granates?
¿serán las horas olvidadas?

Cielo,
¡ay, mi cielo!,

¿por qué zarpasteis a la hora
del asueto?

te supliqué alejaras el diluvio,
más fluyes
como gota entre los dedos.

¿Podrás alguna vez,
reflejar la blasfemia
del silencio?

Mejor busco cobijo
entre acopio de laureles,

allí no tronaran
las gacelas su desdicha,

y si el día me acompaña,
tal vez me sume a la bandada,
que ya emprende su viaje,
donde nadie las espera,
donde los rieles vagan,
sin un rumbo conocido...


tremendos versos mi amigo, nada mas se puede esperar de tus magistrales inspiraciones... Un Abrazo... Ramiro
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba