Patricia Araya
Poeta recién llegado
Un Adiós
Insistía ver tus ojos tras esos cristales oscuros. Quería saberte, descubrirte. Te dije algo que no sonaba para ti cierto en aquel adiós, me dejabas ver tú mirada color turquesa. Sonreías. Eras feliz en aquel momento, tanto como yo. Yo contemplaba tus ojos, color ágata negra; pero también creía ver tu alma color zafiro. En aquel instante te dije: "No me querrás tanto, no podrás amarme, por todo lo que había craneado encontrarte, ni siquiera todos lo sueños, ni todos estos años, sin poder olvidarte, podrían hacerte atesorar este amor por mi"
Me daba cuenta que me devaluarías el quilataje de mujer. Habíamos estado juntos. Mas tarde aquel día, me vestía todo rubí para ti con lentejuelas de esperanzas; sin embargo jugábamos a ser felices. No querías, o no quisiste escuchar mi presagio. Me besabas cariñosamente. Lo sentía, lo presentía. Eras ágata azul; donde el tiempo sigue estancado en el mismo lugar, como volcán esperando erosionar.
¿Tenias que hacerte acero? Pensabas en ella también ¿verdad? Ambas habíamos sido diosas, de un amor prohibido. Ahora me doy cuenta eras un aerolito en forma irregular que caído del cielo seguía pululando como grafito en mi vida. Querías enamorar, luego enmendar, no olvidar ni perdonar. Me quede sillimenita escribiendo como la poetiza Sillis
Escribo acerca de aquel recuerdo, porque se hizo jade. El andén en multitud cómplices en nuestro adiós. Sabían donde iban. Nosotros éramos sal, y agua perdiéndonos en medio de ese enjambre de preciosos minutos. Me esperaste pasar bajo la sombra del viejo árbol, ornamentado de besos perlas. Yo me iba yendo corazón coral bajo el mar de tus ojos.
Me lo decías, con lenguaje de labios, que habías sido muy feliz. Ese recuerdo se queda en un pequeño cofre que abro cuando en ti pienso. ¿Por qué no me seguiste amando así, y ya?
Yo también fui feliz, ya era feliz con tu recuerdo, sigo siendo feliz; porque mi amor esta lleno de nostalgia, y es precioso como esmeralda. ¿Tenias que estar hecho de chapería barata? Yo sigo recordándote con sueños hechos cuarzo, oro amor, tiempo platino, distancia diamante, que seguirá partiendo esa roca hecha estrella encajada en ese infinito yacimiento aflorando la talla de este amor.
¿En que cantera, tu nombre se hizo piedra? Dime.
Insistía ver tus ojos tras esos cristales oscuros. Quería saberte, descubrirte. Te dije algo que no sonaba para ti cierto en aquel adiós, me dejabas ver tú mirada color turquesa. Sonreías. Eras feliz en aquel momento, tanto como yo. Yo contemplaba tus ojos, color ágata negra; pero también creía ver tu alma color zafiro. En aquel instante te dije: "No me querrás tanto, no podrás amarme, por todo lo que había craneado encontrarte, ni siquiera todos lo sueños, ni todos estos años, sin poder olvidarte, podrían hacerte atesorar este amor por mi"
Me daba cuenta que me devaluarías el quilataje de mujer. Habíamos estado juntos. Mas tarde aquel día, me vestía todo rubí para ti con lentejuelas de esperanzas; sin embargo jugábamos a ser felices. No querías, o no quisiste escuchar mi presagio. Me besabas cariñosamente. Lo sentía, lo presentía. Eras ágata azul; donde el tiempo sigue estancado en el mismo lugar, como volcán esperando erosionar.
¿Tenias que hacerte acero? Pensabas en ella también ¿verdad? Ambas habíamos sido diosas, de un amor prohibido. Ahora me doy cuenta eras un aerolito en forma irregular que caído del cielo seguía pululando como grafito en mi vida. Querías enamorar, luego enmendar, no olvidar ni perdonar. Me quede sillimenita escribiendo como la poetiza Sillis
Escribo acerca de aquel recuerdo, porque se hizo jade. El andén en multitud cómplices en nuestro adiós. Sabían donde iban. Nosotros éramos sal, y agua perdiéndonos en medio de ese enjambre de preciosos minutos. Me esperaste pasar bajo la sombra del viejo árbol, ornamentado de besos perlas. Yo me iba yendo corazón coral bajo el mar de tus ojos.
Me lo decías, con lenguaje de labios, que habías sido muy feliz. Ese recuerdo se queda en un pequeño cofre que abro cuando en ti pienso. ¿Por qué no me seguiste amando así, y ya?
Yo también fui feliz, ya era feliz con tu recuerdo, sigo siendo feliz; porque mi amor esta lleno de nostalgia, y es precioso como esmeralda. ¿Tenias que estar hecho de chapería barata? Yo sigo recordándote con sueños hechos cuarzo, oro amor, tiempo platino, distancia diamante, que seguirá partiendo esa roca hecha estrella encajada en ese infinito yacimiento aflorando la talla de este amor.
¿En que cantera, tu nombre se hizo piedra? Dime.