Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Estaba la cancela con siete vueltas de llave
estaba la hacienda rodeada de guardianes,
que velaban la locura de los cañaverales
que se sacudían sin tino sobre varios puñales.
Cerrada a cal y canto
la ventana y la puerta,
la alegría y alabanza
en aquella tarde muerta.
Donde el estanque dormía entre girasoles
había una estancia aparte...Fuera de agravio,
pero la tormenta que venía entre faroles
vino a romper la noche cayendo los tirauzones...
No se sabe que ocurrió
en aquella ocasión,
solo se sabe de cierto
que un Alma vaga errante.
Rosario de Cuenca Esteban