Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te hablo desde el caos de mi condena,
donde el café se enfría sin tu abrigo,
y el eco de tu voz duerme conmigo,
fingiendo que el olvido no envenena.
Prometiste quedarte, fue una pena,
que el viento te arrastrara del camino;
dejándome este amor, medio divino,
que aún sangra por tu ausencia tan ajena.
Busqué tu sombra en ojos que no eran,
mas solo hallé reflejos sin sentido,
intentos de tus gestos que murieron.
Porque hay amores que jamás se esperan,
y al irse dejan todo destruido...
un amor como el mío, no nacieron.
donde el café se enfría sin tu abrigo,
y el eco de tu voz duerme conmigo,
fingiendo que el olvido no envenena.
Prometiste quedarte, fue una pena,
que el viento te arrastrara del camino;
dejándome este amor, medio divino,
que aún sangra por tu ausencia tan ajena.
Busqué tu sombra en ojos que no eran,
mas solo hallé reflejos sin sentido,
intentos de tus gestos que murieron.
Porque hay amores que jamás se esperan,
y al irse dejan todo destruido...
un amor como el mío, no nacieron.