Alida Yépez
Poeta asiduo al portal
Un amor que sana y a la vez me envenena.
El narcótico de tus labios,
tus ojos de diamantes
y la sonrisa de un ángel.
Me abrazas y me llevas
a un mundo que deseo propio.
Un amor guardado en el maletero,
un sueño roto ahogado en el mar de mis ojos
¿puedes leer el electrocardiograma de un corazón roto?
Tiene picos de desolación
intervalos de dolor
una depresión bifásica
que hace que deje de latir,
sin tu amor.
Palabras que desnudan el alma
dolor que desgarra mis entrañas
soledad que atraviesa el silencio.
Y la luna se burla de mi espera,
y de las heridas que no se suturan
sin tu presencia.
Mi mente hecha cenizas
y mi poesía sin sentido
siguiendo los pasos del destino
que no se termina de escribir.
Alida Yépez
El narcótico de tus labios,
tus ojos de diamantes
y la sonrisa de un ángel.
Me abrazas y me llevas
a un mundo que deseo propio.
Un amor guardado en el maletero,
un sueño roto ahogado en el mar de mis ojos
¿puedes leer el electrocardiograma de un corazón roto?
Tiene picos de desolación
intervalos de dolor
una depresión bifásica
que hace que deje de latir,
sin tu amor.
Palabras que desnudan el alma
dolor que desgarra mis entrañas
soledad que atraviesa el silencio.
Y la luna se burla de mi espera,
y de las heridas que no se suturan
sin tu presencia.
Mi mente hecha cenizas
y mi poesía sin sentido
siguiendo los pasos del destino
que no se termina de escribir.
Alida Yépez
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