Darkshade
Poeta adicto al portal
Cinco y media de la tarde. Nadie
acompaña. Mis manos están frías, siete grados, nueve
heridas que después de un año no sangran.
Debo ir a botar la basura pero antes
un trago de ron una excusa para aguantar
el llanto o llorar más tarde,
como decía Girondo,
a chorros, a lágrima viva
Cojo las bolsas, abro la puerta
y tiro un suspiro.
¿A dónde? Quién descifra
El ascensor tarda, debo contener el sollozo:
me escuece uno en público más que mil en cama.
Cuatro bolsas de podredumbre van golpeando,
levemente, mis pantorrillas;
una mierda es aspirable
dentro del elevador.
Salgo a la vía, camino y olvido.
Abro el contenedor amarillo
y los restos de algún vómito
salpican
justo en mi mano izquierda
la arcada existencial o de un borracho al que lamo.
Regreso y ya pasó un año
tu muerte aún me roza la espina dorsal.
Hoy me dio por llorar ausencia: la de mi padre,
mi mejor amigo, mi compadre,
mi acompañante de cañas y de cafés a las tres de la tarde,
mi peluquero.
Hoy mejor que otro
es un buen día,
Miguel,
para sacar la basura,
para esconder todas mis fotos contigo
para distraerse.
Agradezco a ElPerroVil por las correcciones