Jon
Bloguero
¡Doncella mía!
Admirable esté cielo de su mirar a mostrar
aquél mundo diáfano con tal regodeo
a través de cada instante,
pues no es una femina con gesto adusto
y sabe embelesar aun más en su sonrisa.
Tu con tu timidez de hombre
me describes como algo perfecto
del cual no conoces mi máscara
pero yo de ti se poco y me basta para
leer tus versos y enamorarme sin pensar
de algo que me hace imaginar un edén a tu lado.
Este caballero del bajo arrabal
le expone cuan espeluznante es ese acceder
a su colosal vista majestuosa de mujer
con calma, sin prisa
en esos ojos de elementos.
Esos labios carnosos me envuelven y poco a poco
la montaña se derriba ante esos encantos, no
hay explicación solo una síntesis de lo que somos,
un argumento de amor
¡Es qué...! Amor mío
Dejó mil hojas de señal.
Y en sus hojas deja desprender
un brillo incesante sin altivez.
Susurrando el céfiro expresa
el sonido de sus bellos encantos
cuales e atisbado volar sin descender.
Tus hojas me envuelven
como una verdolaga sin manera de escapar,
eres mi oxígeno Para vivir.
Maravilla aquel pincelado de mujer
tu hermosa poetisa
que aún más estas comenzando a ser,
porque así tal vas... Eres asombrosa
Jon & Esther Cid