danie
solo un pensamiento...
Márgenes que indagan
en la introvertida aura
de un beso y su caricia de piel de calandria.
Horizontes alocados
en la pupila del oxígeno,
ese que inhalan los pulmones jadeantes,
las fricciones de los tréboles de tres hojas.
Un oasis en medio de la noche,
Una aguja en un tupido pajar
Flores palpitantes
polen noctívago del tálamo de la rosa
y su melindrosa raíz.
Todo el ámbito se torna una constante
forma que busca las Aves Marías de los cielos,
los galardones de un arrumaco de miel,
las colmenas fotografiadas
en las cumbres del eterno tiempo.
Atalayas que encumbran
al sudario de una litera y sus sueños.
Huesos trémulos
el del reflejo del coito de la hierba y el adobe,
fresco cimiento de linfa y su hircismo.
Fervor sanguíneo de la alondra
y su mimetismo de celajes beatíficos.
Entre acicalados gajos de un Edén,
hay ojos
que buscan,
rastrean,
persiguen,
acosan
y cazan
los resquicios de una alondra copetuda
que canta eufórica
en tejados
frente a un alba húmeda
por la verbena
de los sujetos.