danie
solo un pensamiento...
Los astros consternados se enmudecieron
y el manto del silente acobijó con su luto a la noche.
Beldades aladas descendieron hasta tu lecho
y se llevaron tus sueños y el bálsamo de flores,
se llevaron tu aliento, tu brío y tu coraje,
tus ansias de vivir y mis placeres alborozos,
se llevaron tus ojos verde esperanza
y tu sonrisa de amapola intacta.
Volaron muy lejos con tu aura,
con tu brillo de gema adonizada,
con tus fervientes medallas de gloria lograda
y tus anhelos de vidas franqueadas.
Los astros consternados se enmudecieron
y el manto del silente acobijó con su luto a la noche.
Augustas seráficas descendieron hasta la cuenca
de mi corazón tullido y tieso
y con frenesí extirparon las caricias que me dabas
con tus tórridos veranos.
En un santiamén me despojaron del cálido
fulgor de la luz de tus besos,
del filamento de estambre de tu cutícula traviesa
y de los halagos de melaza que arropaban mis empeños.
Los astros consternados se enmudecieron
y el manto del silente acobijó con su luto a la noche.
Las cohortes de ángeles te llevaron muy lejos,
más allá del horizonte, hasta las cúpulas del cielo,
lejos de la tierra trémula por ese duelo del silencio.