Ton Rodriguez
Poeta asiduo al portal
Sinuosidad hecha cuerpo
en ti la noche se encarna,
las tejas son tu dominio,
toda la ciudad tu casa,
la soledad, tu bandera,
el silencio, tus pisadas
tus ojos de brillo verde
son mares de verde lava,
guardan tus garras de acero
el filo de las navajas;
silenciosa indiferencia
escondida en tu mirada
rindes tributo a la luna
mirando su cara blanca.
Sobre un mar de arcilla roja
en libertad navegaba
un barco de terciopelo,
al viento sus velas blancas.
Entre cemento y acero
las negras sombras que matan
pretenden poner cadenas,
argollas, hierro en tus patas,
quieren poner en tu cuello
cascabeles de hojalata,
quieren apagar tus ojos,
limarte quieren las garras,
quieren ponerle barreras
al viento en la madrugada,
quieren romper tu silencio,
quieren ponerte murallas,
quieren dibujar fronteras
entre la noche y el alba.
Dónde estarás viejo amigo
cuando acabe esta batalla,
dónde tu cuerpo y tus ojos
y donde la luna blanca,
dónde quedará tu barco
de terciopelo, en qué playa
lo querrá dejar el viento
que llena sus velas blancas.
En los tejados dormidos
aún se oyen tus pisadas
sobre las olas de arcilla
la libertad despertaba.
Ton Rodríguez
en ti la noche se encarna,
las tejas son tu dominio,
toda la ciudad tu casa,
la soledad, tu bandera,
el silencio, tus pisadas
tus ojos de brillo verde
son mares de verde lava,
guardan tus garras de acero
el filo de las navajas;
silenciosa indiferencia
escondida en tu mirada
rindes tributo a la luna
mirando su cara blanca.
Sobre un mar de arcilla roja
en libertad navegaba
un barco de terciopelo,
al viento sus velas blancas.
Entre cemento y acero
las negras sombras que matan
pretenden poner cadenas,
argollas, hierro en tus patas,
quieren poner en tu cuello
cascabeles de hojalata,
quieren apagar tus ojos,
limarte quieren las garras,
quieren ponerle barreras
al viento en la madrugada,
quieren romper tu silencio,
quieren ponerte murallas,
quieren dibujar fronteras
entre la noche y el alba.
Dónde estarás viejo amigo
cuando acabe esta batalla,
dónde tu cuerpo y tus ojos
y donde la luna blanca,
dónde quedará tu barco
de terciopelo, en qué playa
lo querrá dejar el viento
que llena sus velas blancas.
En los tejados dormidos
aún se oyen tus pisadas
sobre las olas de arcilla
la libertad despertaba.
Ton Rodríguez
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