maria ines torres ortega
Poeta recién llegado
Un beso de amor es la caricia esquiva,
que no deja amarguras ni resabios,
es el nèctar embriagante que se liba,
en el bìblico càliz de los labios.
Tiene susurros que en su alma lleva,
mucho amor, mucha fè, mucha esperanza,
un himno sin palabras que se eleva,
modulando suspiros y promesas.
Es un fugitivo delicado roce,
es un espàsmo de delicia suma,
algo que sabe a miel y dulce gozo
a tibieza de carne y perfume.
Es la ùltima entrega de un momento
que el alma hace del ardor que nos sofoca,
son dos vidas que se funden en un mismo aliento,
es el cielo tejido por dos bocas.
que no deja amarguras ni resabios,
es el nèctar embriagante que se liba,
en el bìblico càliz de los labios.
Tiene susurros que en su alma lleva,
mucho amor, mucha fè, mucha esperanza,
un himno sin palabras que se eleva,
modulando suspiros y promesas.
Es un fugitivo delicado roce,
es un espàsmo de delicia suma,
algo que sabe a miel y dulce gozo
a tibieza de carne y perfume.
Es la ùltima entrega de un momento
que el alma hace del ardor que nos sofoca,
son dos vidas que se funden en un mismo aliento,
es el cielo tejido por dos bocas.