Andeco
Poeta recién llegado
Ahora descansas sobre la nube de mi sueño nocturno,
en vano te busco entre los espacios de una casa,
ya no eres presencia,
ni hoy ni mañana eres.
Se ha desvanecido sobre mi cara tu delicada mano,
invisibles son ahora los besos que me mandas.
El reloj de la iglesia dorada te ha borrado de mi mañana,
tu ausencia me obliga a hurgar entre las paredes de Quito,
a mendigar en las puertas del templo de piedra para implorar tu presencia lejana.
Cruel destino me espera.
Desde la nada tu sonrisa Oceánica alimenta mi llanto fluvial,
en una barca vacía navega mi cuerpo ausente de nosotros,
el recuerdo de tu palabra me deja mudo y desnudo ante el frío de tu retrato geométrico.
Las olas de peros que nos separan me exigen desistir,
En un cadáver me han de convertir
Tus rubios cabellos distantes (esa cascada en la que nadé para encontrarte y encontrarme).
Sin embargo, aún derrotado y herido procuraré hasta el fin de mis días ir en pos de un beso más.
en vano te busco entre los espacios de una casa,
ya no eres presencia,
ni hoy ni mañana eres.
Se ha desvanecido sobre mi cara tu delicada mano,
invisibles son ahora los besos que me mandas.
El reloj de la iglesia dorada te ha borrado de mi mañana,
tu ausencia me obliga a hurgar entre las paredes de Quito,
a mendigar en las puertas del templo de piedra para implorar tu presencia lejana.
Cruel destino me espera.
Desde la nada tu sonrisa Oceánica alimenta mi llanto fluvial,
en una barca vacía navega mi cuerpo ausente de nosotros,
el recuerdo de tu palabra me deja mudo y desnudo ante el frío de tu retrato geométrico.
Las olas de peros que nos separan me exigen desistir,
En un cadáver me han de convertir
Tus rubios cabellos distantes (esa cascada en la que nadé para encontrarte y encontrarme).
Sin embargo, aún derrotado y herido procuraré hasta el fin de mis días ir en pos de un beso más.
::1abrazo