Sommbras
Poeta adicto al portal
.
Ya no besaba. Ella sólo creía en lo que se demostraba, decía. Ese día llevaba pantalón, su cabello como de peluquería. Le costaba seguir la conversación. Se fue muy pronto. Quizá con sus amigas...
.
Llovizna tristeza.
Esta tarde el cielo está boca abajo.
La mar callada de tantas promesas húmedas.
Sólo encima de esa roca un tímido susurro de su boca besada.
Que su ausencia no me pierda
que ella se extravíe en un beso y mi estrujón,
que sus brazos sean camino,
que otra vez pueda comer de su mano,
que por ella he intentado vivir siete veces,
que su beso se parezca a este beso que vaga por mis labios,
que un nuevo amor sea bautizado por esa ola
viendo juntos caer la tarde desde este mirador.
Quiero otro beso suyo,
sus labios perfumados,
con más colores,
quiero escribir otros poemas en mi boca,
también cambiar a otra vida
la que no tiene cigarro humo y sorpresa,
por eso quiero otro beso suyo.
Éramos niños,
sólo jugábamos a amarnos.
Aquellos fueron besos perdidos.
Derramados.
Descarriados.
Desorientados.
Siendo los besos
el mismo beso que fuera,
¿porqué no son los de entonces?
¿Quién soy?
No hay nada más triste
que un niño perdido,
que no sabe de dónde vino,
que no sabe su nombre
que un beso perdido
que no sabe de dónde vino,
que no sabe su nombre.
..
.
Chus Soriano
.
Ya no besaba. Ella sólo creía en lo que se demostraba, decía. Ese día llevaba pantalón, su cabello como de peluquería. Le costaba seguir la conversación. Se fue muy pronto. Quizá con sus amigas...
.
Llovizna tristeza.
Esta tarde el cielo está boca abajo.
La mar callada de tantas promesas húmedas.
Sólo encima de esa roca un tímido susurro de su boca besada.
Que su ausencia no me pierda
que ella se extravíe en un beso y mi estrujón,
que sus brazos sean camino,
que otra vez pueda comer de su mano,
que por ella he intentado vivir siete veces,
que su beso se parezca a este beso que vaga por mis labios,
que un nuevo amor sea bautizado por esa ola
viendo juntos caer la tarde desde este mirador.
Quiero otro beso suyo,
sus labios perfumados,
con más colores,
quiero escribir otros poemas en mi boca,
también cambiar a otra vida
la que no tiene cigarro humo y sorpresa,
por eso quiero otro beso suyo.
Éramos niños,
sólo jugábamos a amarnos.
Aquellos fueron besos perdidos.
Derramados.
Descarriados.
Desorientados.
Siendo los besos
el mismo beso que fuera,
¿porqué no son los de entonces?
¿Quién soy?
No hay nada más triste
que un niño perdido,
que no sabe de dónde vino,
que no sabe su nombre
que un beso perdido
que no sabe de dónde vino,
que no sabe su nombre.
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Chus Soriano
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