Un brillo se apaga
en el cercano horizonte,
como una vela sin vida
para seguir gastando.
Un resplandor se esconde
entre los algodones del cielo,
buscando, quizá, la chispa
que haga resurgir
la energía vital,
pero la frialdad del vacío
ha ocupado el sitio
de la luz que se aleja
y ni una chispa, ni un incendio,
ni el mismo infierno podrá
devolverla a su sitio.
Una risa se pierde
entre las lágrimas, una risa
que a mi boca acude
porque ya no hay salida.
Una luz se aleja
entre mis manos
hacía el universo de colores
donde la aguarda una estrella.
Una lágrima se desliza
como despedida de una luz
que se desvanece y desaparece,
apagándose la última llama
de esta tierra condenada a sufrir.
Y ahora, ya no hay nada, salvo quizá,
el vacío, en esta fría oscuridad.
en el cercano horizonte,
como una vela sin vida
para seguir gastando.
Un resplandor se esconde
entre los algodones del cielo,
buscando, quizá, la chispa
que haga resurgir
la energía vital,
pero la frialdad del vacío
ha ocupado el sitio
de la luz que se aleja
y ni una chispa, ni un incendio,
ni el mismo infierno podrá
devolverla a su sitio.
Una risa se pierde
entre las lágrimas, una risa
que a mi boca acude
porque ya no hay salida.
Una luz se aleja
entre mis manos
hacía el universo de colores
donde la aguarda una estrella.
Una lágrima se desliza
como despedida de una luz
que se desvanece y desaparece,
apagándose la última llama
de esta tierra condenada a sufrir.
Y ahora, ya no hay nada, salvo quizá,
el vacío, en esta fría oscuridad.
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