Fabiola Montes
Poeta asiduo al portal
Sin ser fecha especial,
ni ameritar festejo u ocasión alguno,
esta noche he decidido brindar
por todo lo que ha sido tuyo.
Sí, has oído bien:
voy a brindar por todo lo que ha sido tuyo.
Alzaré mi copa al cielo,
servida hasta el borde
con todos los néctares de los dioses,
y con la facilidad de la palabra,
que está mal yo lo diga
pero que siempre me ha caracterizado,
honraré en un discurso de versos
a la que fue la mayor de tus posesiones.
Aquella que no ganaste
ni conquistaste.
Aquella que llegó a tí,
vaya a saber por designio de qué hados,
y fue tuya, más tuya que tu propia alma,
más tuya que tu existencia misma.
Brindare por ella,
la que te amó sin reservas
y beberé de un sólo sorbo
el dulce amargo contenido de mi copa.
¡Por ella, la que te amó sin reservas!
Y en un arranque de locura prohibida,
te dio su alma, te entregó su vida.
En tu ausencia brindaré por mí
sin el dolor que pudo causarme tu partida.
Brindaré feliz de haber sido yo
lo mejor que te pasó en la vida.
Tal vez regreses un día.
No sé, tal vez.
Ya nada de lo que pasó importará ese día
pero el brindis que me elevó esta noche
pesará en tu alma como derrota.
ni ameritar festejo u ocasión alguno,
esta noche he decidido brindar
por todo lo que ha sido tuyo.
Sí, has oído bien:
voy a brindar por todo lo que ha sido tuyo.
Alzaré mi copa al cielo,
servida hasta el borde
con todos los néctares de los dioses,
y con la facilidad de la palabra,
que está mal yo lo diga
pero que siempre me ha caracterizado,
honraré en un discurso de versos
a la que fue la mayor de tus posesiones.
Aquella que no ganaste
ni conquistaste.
Aquella que llegó a tí,
vaya a saber por designio de qué hados,
y fue tuya, más tuya que tu propia alma,
más tuya que tu existencia misma.
Brindare por ella,
la que te amó sin reservas
y beberé de un sólo sorbo
el dulce amargo contenido de mi copa.
¡Por ella, la que te amó sin reservas!
Y en un arranque de locura prohibida,
te dio su alma, te entregó su vida.
En tu ausencia brindaré por mí
sin el dolor que pudo causarme tu partida.
Brindaré feliz de haber sido yo
lo mejor que te pasó en la vida.
Tal vez regreses un día.
No sé, tal vez.
Ya nada de lo que pasó importará ese día
pero el brindis que me elevó esta noche
pesará en tu alma como derrota.