Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
La vida y la muerte
nos dicen que el
secreto de la sabiduría
se divulgará cuando
se abra la puerta del más allá.
(Escucha a los
que te llaman,
toma mis manos
madre amorosa,
eterno presente).
No entonen canciones tristes,
quiero flores frescas
alrededor de mi tumba y
que la hierba la cubra
mojada por la lluvia.
No veo aún la sombra,
todavía se oye la canción
de la alegría.
¿Por qué mi alma no
hay que olvidar?
Porque si mi alma se recuerda
seguiré al lado de ustedes.
Atención queridos amigos,
cuando vean al difunto
pálido de muerte, rígez cierta,
con los ojos acuosos,
basteles decir:
!Está muerto!
Y luego añadan:
!Muchos antes ya se han ido...
para ellos mejor!
Grandiosa muerte,
este hombre
que loco al vacío se lanza
es el testigo de un buen final.
nos dicen que el
secreto de la sabiduría
se divulgará cuando
se abra la puerta del más allá.
(Escucha a los
que te llaman,
toma mis manos
madre amorosa,
eterno presente).
No entonen canciones tristes,
quiero flores frescas
alrededor de mi tumba y
que la hierba la cubra
mojada por la lluvia.
No veo aún la sombra,
todavía se oye la canción
de la alegría.
¿Por qué mi alma no
hay que olvidar?
Porque si mi alma se recuerda
seguiré al lado de ustedes.
Atención queridos amigos,
cuando vean al difunto
pálido de muerte, rígez cierta,
con los ojos acuosos,
basteles decir:
!Está muerto!
Y luego añadan:
!Muchos antes ya se han ido...
para ellos mejor!
Grandiosa muerte,
este hombre
que loco al vacío se lanza
es el testigo de un buen final.
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