Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Grandes palmeras
adornan la casa
en lo alto de una colina,
a lo lejos cactus y
ortigas creciendo,
en el aire
enjambres de moscas.
Mi sueño es
como una violenta tormenta,
paisaje vivo, picos agudos,
cerca de penetrar
el misterio de la niebla,
un ave antes del vuelo,
monstruo indomable.
Noche de verano
claros reflejos,
el mar gritando me dice
con voz que suena
en lo infinito:
siente el dolor que
llora con la desgracia,
y mira la cara oculta
detrás de las nubes,
ve su rostro.
Monstruo de cristal
azul en el fragor
de los truenos,
se quema con el brillo
de la luz estelar,
se derrumba en la
oscuridad del espacio.
En la colina la
sombra del árbol,
son tiempos de
guerra en la tierra,
la luz hace que
el espejo vibre
con mis pensamientos,
atmósfera asfixiante,
en el cielo un buitre vil
se desliza con
sus alas inmóviles.
adornan la casa
en lo alto de una colina,
a lo lejos cactus y
ortigas creciendo,
en el aire
enjambres de moscas.
Mi sueño es
como una violenta tormenta,
paisaje vivo, picos agudos,
cerca de penetrar
el misterio de la niebla,
un ave antes del vuelo,
monstruo indomable.
Noche de verano
claros reflejos,
el mar gritando me dice
con voz que suena
en lo infinito:
siente el dolor que
llora con la desgracia,
y mira la cara oculta
detrás de las nubes,
ve su rostro.
Monstruo de cristal
azul en el fragor
de los truenos,
se quema con el brillo
de la luz estelar,
se derrumba en la
oscuridad del espacio.
En la colina la
sombra del árbol,
son tiempos de
guerra en la tierra,
la luz hace que
el espejo vibre
con mis pensamientos,
atmósfera asfixiante,
en el cielo un buitre vil
se desliza con
sus alas inmóviles.
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