jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
amanecer nublado de domingo
apatía absoluta
desde la cama miro por la ventana
un pedazo de cielo plomizo
tengo ganas de tomarme un café pero
desgana de moverme, bajar a la cocina
poner agua a calentar, coger un vaso y echar
en él dos de café y una pizca de azúcar
esperar que hierva el agua, verterla
luego en el vaso... revolver
si escribir las cosas hiciera que ocurrieran
ahora yo tendría un humeante vaso de café en la mano y
me dispondría a darle un sorbo;
después de hacerlo dejaría el vaso
en la mesilla junto a la cama
y escribiría lo siguiente
"pongo el vaso en la mesilla y un momento después
entra en el cuarto cecilia, mi vecina y
sonríe y me dice ¡buenos días, villa!
y se sienta en la orilla de la cama justo donde
con solo alargar el brazo puedo tocar la
tersa piel de sus largas, inacabables piernas..."
y después me dejaría de escrituras
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