poetamaldita
Poeta recién llegado
Regálame un capricho.
Regálame el deseo de sostenerte cada noche,
Y con la infinita calidez de las brasas que corrompen este pecho vacío,
Cobijarte; como hacen los astros con la Luna,
De escarlata y plata danzando sobre el río.
Regálame este capricho que no es deseo; es necesidad,
Porque los vastos océanos que cubren la tierra infértil de mi mente,
No pueden evitar perseguir y anhelar el verde de tu vertiente,
Hasta estrellarse con los roqueríos al borde de lo hirirente,
Sofocados los lamentos por el día naciente.
Regálame un solo anhelo;
Se tú la arena, y déjame ser mar
Y que con cada olejaje yo me encuentre
Con tus labios para besar.
Dame este último capricho,
Y te prometo que jamás te arrepentirás;
Deja que en las noches cuando sueñes,
Sea yo a quien tú elijas amar.
Regálame el deseo de sostenerte cada noche,
Y con la infinita calidez de las brasas que corrompen este pecho vacío,
Cobijarte; como hacen los astros con la Luna,
De escarlata y plata danzando sobre el río.
Regálame este capricho que no es deseo; es necesidad,
Porque los vastos océanos que cubren la tierra infértil de mi mente,
No pueden evitar perseguir y anhelar el verde de tu vertiente,
Hasta estrellarse con los roqueríos al borde de lo hirirente,
Sofocados los lamentos por el día naciente.
Regálame un solo anhelo;
Se tú la arena, y déjame ser mar
Y que con cada olejaje yo me encuentre
Con tus labios para besar.
Dame este último capricho,
Y te prometo que jamás te arrepentirás;
Deja que en las noches cuando sueñes,
Sea yo a quien tú elijas amar.