Un cementerio de poemas incompletos, fragmento.

Nicolás Rangel

Poeta recién llegado
Tu mano
limpiando maléficamente el borde de tus labios,
mi cara de idiota bañada de placer,
y el séptimo mensaje de tu novio
taladrando tu conciencia.

No me digas que me vas a querer siempre,
me basta con lo que dura el pecado
y con los sitios en donde ya no estamos.

No te preocupes.

Siempre es un placer
llevar tus uñas en mi espalda
y la huella de tu hambre en mi boca.

Tu adiós
y tu "esta será la última vez"
después de cada orgasmo.

Ya no te creo,
pequeña mentirosa
y toco tu nariz
esperando que crezca
así como mis ganas.

Subes tus jeans
como un telón inverso,
sin prisa,
pero rogando que se acabe el mundo
y que nos sorprenda ahí
juntos
el final.

Ya no te limpias mis besos
permites que ocupen sitio y recuerdo.

- Adiós.

Y cruzas ese umbral
tan burlista
de tantas veces testigo.

-Hasta pronto.

Lo digo bajito,
entre dientes,
rogando me escuches.

Y mientras retumban tus tacones
en aquellos antiguos escalones,
lamo mis heridas
e impaciente de olvido
hundo mi existencia
y tus caricias
en una copa de ron.



©Nicolás Rangel, derechos reservados, enero 2019.
 
Tu mano
limpiando maléficamente el borde de tus labios,
mi cara de idiota bañada de placer,
y el séptimo mensaje de tu novio
taladrando tu conciencia.

No me digas que me vas a querer siempre,
me basta con lo que dura el pecado
y con los sitios en donde ya no estamos.

No te preocupes.

Siempre es un placer
llevar tus uñas en mi espalda
y la huella de tu hambre en mi boca.

Tu adiós
y tu "esta será la última vez"
después de cada orgasmo.

Ya no te creo,
pequeña mentirosa
y toco tu nariz
esperando que crezca
así como mis ganas.

Subes tus jeans
como un telón inverso,
sin prisa,
pero rogando que se acabe el mundo
y que nos sorprenda ahí
juntos
el final.

Ya no te limpias mis besos
permites que ocupen sitio y recuerdo.

- Adiós.

Y cruzas ese umbral
tan burlista
de tantas veces testigo.

-Hasta pronto.

Lo digo bajito,
entre dientes,
rogando me escuches.

Y mientras retumban tus tacones
en aquellos antiguos escalones,
lamo mis heridas
e impaciente de olvido
hundo mi existencia
y tus caricias
en una copa de ron.



©Nicolás Rangel, derechos reservados, enero 2019.
Buenas letras, el juego del gato y el ratón. Un gusto visitar tu espacio, un abrazo
 

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