Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Rompió a llorar la hija de la gracia
la dama de las andanzas del ayer,
sentada en un manojo de nervios
destrozó los complejos
que le ataban los riscos de la piel.
Extravió un testamento
el último verso que escribió al amor,
en la mañana se le va un juramento
no existen licencias para morir mejor.
Gánale un centavo al destino
te presto peces y panes, muertos y vivos
oferta de al dos por uno en funerales
y una notificación de previo aviso.
Despertó y no recordaba
absolutamente nada antes de las dos,
antes de perder los estribos
había escrito un consuelo,
por si acaso el desvelo
la viniera a acompañar.
La calle donde habita es un desierto
los cumpleaños penitencia, un hasta luego,
vivir sin memoria es olvidar
que existieron días malos y buenos,
latas vacías y algún que otro champagne.
Gánale un centavo al destino
te presto peces y panes, muertos y vivos
oferta de al dos por uno en funerales
y una notificación de previo aviso.
Vivir sin memoria es olvidar
que la vida tiene buenos motivos,
que la distancia no siempre es peor,
vivir sin recuerdos es un martirio
que no lo soporta ni Dios.
la dama de las andanzas del ayer,
sentada en un manojo de nervios
destrozó los complejos
que le ataban los riscos de la piel.
Extravió un testamento
el último verso que escribió al amor,
en la mañana se le va un juramento
no existen licencias para morir mejor.
Gánale un centavo al destino
te presto peces y panes, muertos y vivos
oferta de al dos por uno en funerales
y una notificación de previo aviso.
Despertó y no recordaba
absolutamente nada antes de las dos,
antes de perder los estribos
había escrito un consuelo,
por si acaso el desvelo
la viniera a acompañar.
La calle donde habita es un desierto
los cumpleaños penitencia, un hasta luego,
vivir sin memoria es olvidar
que existieron días malos y buenos,
latas vacías y algún que otro champagne.
Gánale un centavo al destino
te presto peces y panes, muertos y vivos
oferta de al dos por uno en funerales
y una notificación de previo aviso.
Vivir sin memoria es olvidar
que la vida tiene buenos motivos,
que la distancia no siempre es peor,
vivir sin recuerdos es un martirio
que no lo soporta ni Dios.
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