Un cerebro abatido.
No soy fuerte, soy débil, soy vidrio que se rompe, agua que se seca, y sol que se apaga; ya no tiene luz ni esperanza, esta vacía, hueca, sin olor, entonces, ¡ no tengo alma!, ¡se la han llevado!, pero tal vez me quede mi corazón, ¡NO! , tampoco eso, también se lo han llevado, destazado y tirado, pedazo por pedazo, a distancia uno del otro, para que jamás se vuelva a unir.
¿y mi mente?, ¡mi mente!, todavía entera, todavía fuerte, todavía funciona, para martirizarme con mis pensamientos, con mis recuerdos,¿por que no romper un pedazo de cerebro?, ¡ese!, donde se encuentra el recuerdo...¿por que no tirarlo?, lejos donde no pueda recogerlo.
También el cerebro se descompone, el también sufre, si sufre, de no poder descansar, de no poder olvidar.
Feliz es la hormiga que solo vive para comer y trabajar, y después morir, ¿cual consecuencia?, ¿cual maldad?, triste la vida del humano, que jamás deja de pensar, ¡si!, triste la vida del humano, que nunca deja de amar, y en lucha constante, muere, su alma, su cuerpo, su corazón, pero nunca su mente.
¡Triste de mi!, ¡estoy aquí!, muerta, sin alma, con el corazón destrozado, y esta maldita mente, ¡VIVA!, si, viva, diciendo mira acuérdate.
y después de esto ¿que?
Un corazón destrozado, un alma perdida, y una mente activa.
modalii