yomboki
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estos melosos coágulos de escuela,
estas nostalgias parientes del anhelo
y la curiosidad y la codicia y la lujuria adormilada
en las caricias pescadas a tu vuelo.
Este ramo de amapolas caducadas en el desdén
de tu falda anestesiada,
el recuerdo de tu blusa marcando las horas importantes
y la gracia de tu pelo con retraso;
el férreo de tus pies desnudándose en las sombras
y las ganas de ser niño, gratis y ahora.
Este retardo purulento, estas ganas de ser nada.
Las heridas en carne propia y por propia mano originadas,
los desvelos indecentes y caritativos en el puño de tu espalda,
la caricatura de mis pasos tambaleantes
algunas veces frente a tu ventana
y tu nombre que por repetido se ha hecho anónimo
en este diccionario punitivo y socarrón.
Este poema robotico y simulado,
estas letras mordiéndote el ayer.
Los vacuos conatos de fidelidades prometidas,
y la vehemencia de mis veinte años discapacitada
veinte años después.
La fuga en Sol mayor cada mañana ,
la evasión permanente de los neuróticos calendarios.
La alusión firmada con dos besos expansivos.
-No te amo - Yo también.
Estas memorias de inicio rotas y con hedor a naftalina,
esta aventura con magullados huracanes
que nunca ha estado entre tus piernas ni a tu alcance
y este silencio que despierta desvelado.
Un incendio de primaveras me vocifera tu llegada
con veinte años de retraso.
estas nostalgias parientes del anhelo
y la curiosidad y la codicia y la lujuria adormilada
en las caricias pescadas a tu vuelo.
Este ramo de amapolas caducadas en el desdén
de tu falda anestesiada,
el recuerdo de tu blusa marcando las horas importantes
y la gracia de tu pelo con retraso;
el férreo de tus pies desnudándose en las sombras
y las ganas de ser niño, gratis y ahora.
Este retardo purulento, estas ganas de ser nada.
Las heridas en carne propia y por propia mano originadas,
los desvelos indecentes y caritativos en el puño de tu espalda,
la caricatura de mis pasos tambaleantes
algunas veces frente a tu ventana
y tu nombre que por repetido se ha hecho anónimo
en este diccionario punitivo y socarrón.
Este poema robotico y simulado,
estas letras mordiéndote el ayer.
Los vacuos conatos de fidelidades prometidas,
y la vehemencia de mis veinte años discapacitada
veinte años después.
La fuga en Sol mayor cada mañana ,
la evasión permanente de los neuróticos calendarios.
La alusión firmada con dos besos expansivos.
-No te amo - Yo también.
Estas memorias de inicio rotas y con hedor a naftalina,
esta aventura con magullados huracanes
que nunca ha estado entre tus piernas ni a tu alcance
y este silencio que despierta desvelado.
Un incendio de primaveras me vocifera tu llegada
con veinte años de retraso.