Allí sentada, como el alquimista incansable
en la espera del manantial de inspiración,
te vi perdida en tierra firme
Oh mi dulce víctima!
Indolente entre las estrechas calles
las esfinges te sonrien disparejas
y tus ojos blancos taciturnos
danzan al son del descontrol.
Y cuando pasar te veo, Oh amada mía!
se esconde tu encanto en la miseria
y nuestros cofres de ansiedad secreta
llenos de manjar, al mendigo tentan.
Te digo pues, mi exquisita flor,
es hora de partir a lugares lejanos
llórame de vez en cuando
yo, te dedicaré mis genuflexiones.
Han pasado años, amarga razón,
palpitos acompañan mi hastío
en la bacula del pensador,
en la tiniebla del solitario.
Tenía un deseo curioso
y no más lo tengo
si mal no recuerdo
el tiempo pasaba furioso.
Fui una sombra de devoto finjido
ahora, me acompaña la luna y el vino
hermanas, amigas, con su permiso
quisiera abrazar quimeras.
en la espera del manantial de inspiración,
te vi perdida en tierra firme
Oh mi dulce víctima!
Indolente entre las estrechas calles
las esfinges te sonrien disparejas
y tus ojos blancos taciturnos
danzan al son del descontrol.
Y cuando pasar te veo, Oh amada mía!
se esconde tu encanto en la miseria
y nuestros cofres de ansiedad secreta
llenos de manjar, al mendigo tentan.
Te digo pues, mi exquisita flor,
es hora de partir a lugares lejanos
llórame de vez en cuando
yo, te dedicaré mis genuflexiones.
Han pasado años, amarga razón,
palpitos acompañan mi hastío
en la bacula del pensador,
en la tiniebla del solitario.
Tenía un deseo curioso
y no más lo tengo
si mal no recuerdo
el tiempo pasaba furioso.
Fui una sombra de devoto finjido
ahora, me acompaña la luna y el vino
hermanas, amigas, con su permiso
quisiera abrazar quimeras.
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