Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vez se me fue
la primavera al ritmo
de un otoño venidero
descubrí mi interior
con clavos de olor
y mis rosas salinas
se perdieron decapitadas
en manos sigilosas.
Subjetividades se
emulaban al calor
de un salón, con
movimientos satánicos
y absurdos, las siluetas
de tiranos se volvieron
difusas, un día a los
trece.
Tornados de inocencia
se escaparon, vino
una mezcla macabra
de malos trazos en una
olla de cemento, suaves
abejas me picaron el
petrificado sentido de la
culpa, y en uno de esos
segundos el encanto me
hizo mala cara.
No me acosté con
el verano obsesivo
y borracho de calor
porque sus viscéras
colgaban en el patio
escolar, un día a los
trece.
Siempre se revolvieron
pedazos de la biblia
donde me retorcía
con modificaciones mentales
un niño murió.
Pinceladas con naúseas
me dibujaron el rostro
que pudo ser amarillento
que pudo ser de alambre
que pudo ser el enjambre
de la toxicidad.
Llevando el perfume
siniestro de una vida
opresiva con campanas
un día a los trece.
Mis labios se clonaron
con las horas a deshoras
y los cipreces poseídos
miraban con ojos ensartados
lava que me corría por
el cuerpo, fogata carcomida
con un débil esbozo, supuré
ignorancia, se abrieron puertas
diversas, me faltó una costilla
y la guardó fielmente, como
recuerdo de ese día
a los trece, y siempre
hice de cuenta que no
estaba, cerremos aldabas
con alba podrida.
[MUSICA]http://www.fileden.com/files/2007/11/8/1572337/02-the_69_eyes-never_say_die-ser.mp3[/MUSICA]
la primavera al ritmo
de un otoño venidero
descubrí mi interior
con clavos de olor
y mis rosas salinas
se perdieron decapitadas
en manos sigilosas.
Subjetividades se
emulaban al calor
de un salón, con
movimientos satánicos
y absurdos, las siluetas
de tiranos se volvieron
difusas, un día a los
trece.
Tornados de inocencia
se escaparon, vino
una mezcla macabra
de malos trazos en una
olla de cemento, suaves
abejas me picaron el
petrificado sentido de la
culpa, y en uno de esos
segundos el encanto me
hizo mala cara.
No me acosté con
el verano obsesivo
y borracho de calor
porque sus viscéras
colgaban en el patio
escolar, un día a los
trece.
Siempre se revolvieron
pedazos de la biblia
donde me retorcía
con modificaciones mentales
un niño murió.
Pinceladas con naúseas
me dibujaron el rostro
que pudo ser amarillento
que pudo ser de alambre
que pudo ser el enjambre
de la toxicidad.
Llevando el perfume
siniestro de una vida
opresiva con campanas
un día a los trece.
Mis labios se clonaron
con las horas a deshoras
y los cipreces poseídos
miraban con ojos ensartados
lava que me corría por
el cuerpo, fogata carcomida
con un débil esbozo, supuré
ignorancia, se abrieron puertas
diversas, me faltó una costilla
y la guardó fielmente, como
recuerdo de ese día
a los trece, y siempre
hice de cuenta que no
estaba, cerremos aldabas
con alba podrida.
[MUSICA]http://www.fileden.com/files/2007/11/8/1572337/02-the_69_eyes-never_say_die-ser.mp3[/MUSICA]
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