prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un dia como cualquiera es hoy, sigo vivo,
mas un ruido inexplicable esconde en mis orejas
la illusion de un momento que mis ojos no han podido creer,
cuando pasó.
Me parece que estoy escuchando esa puerta
abriendose para que te fueras, cerrandose
para que nunca volvieras,
por de bajo de cual la extension abstracta de tus manos,
sellada en cartas no entró a la vez con la luz
de las mañanas, mientras estaba despierto,
esperando noticias.
¿Que si los vecinos cortan la carne de mi silencio
sobre tu ida y lo mastican, lo escupen
por ser demasiado salado de tantas lagrimas?
Tu presencia callaba al mundo y las guerras
parecian juegos de niños, las muertes
necesarias para uno sentirse más vivo.
No quiero que muera más gente, demasiado solo estoy.
Almas leyendo cartas de amor en el medio de una lluvia
de balas, con el miedo que los cuerpos, casas adonde
mantienen encendidos,
quedarán sin energia que les da la luz,
entienden mi soledad.
Mano perdido en la batalla y abandonado en el campo
es mi mano, sin poder acariciar tu rostro de marmól,
como los escultores, imaginando las sonrisas
de todas las piedras sin dueño.
Enseñe a tus piernas saltar los obstaculos
y pasaron por encima del tiempo cuando te amaba
a la altura de mis sueños, sin tropiezar.
Y reunidos a los camiones que van llenos de mercancia
hacia los paises hambrientes, mis segundos cargados
con el temor de no llegar muy tarde
para salvar lo que aun podria ser salvado
de nuestro pasado, desaparecen en la noche,
uno tras otro
y me siento cansado como el planeta
sosteniendo un destino injusto.
mas un ruido inexplicable esconde en mis orejas
la illusion de un momento que mis ojos no han podido creer,
cuando pasó.
Me parece que estoy escuchando esa puerta
abriendose para que te fueras, cerrandose
para que nunca volvieras,
por de bajo de cual la extension abstracta de tus manos,
sellada en cartas no entró a la vez con la luz
de las mañanas, mientras estaba despierto,
esperando noticias.
¿Que si los vecinos cortan la carne de mi silencio
sobre tu ida y lo mastican, lo escupen
por ser demasiado salado de tantas lagrimas?
Tu presencia callaba al mundo y las guerras
parecian juegos de niños, las muertes
necesarias para uno sentirse más vivo.
No quiero que muera más gente, demasiado solo estoy.
Almas leyendo cartas de amor en el medio de una lluvia
de balas, con el miedo que los cuerpos, casas adonde
mantienen encendidos,
quedarán sin energia que les da la luz,
entienden mi soledad.
Mano perdido en la batalla y abandonado en el campo
es mi mano, sin poder acariciar tu rostro de marmól,
como los escultores, imaginando las sonrisas
de todas las piedras sin dueño.
Enseñe a tus piernas saltar los obstaculos
y pasaron por encima del tiempo cuando te amaba
a la altura de mis sueños, sin tropiezar.
Y reunidos a los camiones que van llenos de mercancia
hacia los paises hambrientes, mis segundos cargados
con el temor de no llegar muy tarde
para salvar lo que aun podria ser salvado
de nuestro pasado, desaparecen en la noche,
uno tras otro
y me siento cansado como el planeta
sosteniendo un destino injusto.