Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando tenía 8 años
quería jugar con lo niños
como todos ellos corriendo y saltando.
Pero como era la sorda,
no sabía cómo jugar,
o por lo menos,
no entendía de qué se trataban los juegos.
Por eso,
nunca me invitaban a nada.
Un día lo hicieron
y aunque no sabía como era,
ese día, ese sólo día
me divertí
y reí
como nunca antes lo había hecho alguna vez.
Descubrí que yo también podía jugar
y sentirme normal,
que valía la pena olvidarme de mi misma
y entregarme todita
a llorar, reír y cantar,
no de tristeza,
era felicidad,
simple niña
simple felicidad.
quería jugar con lo niños
como todos ellos corriendo y saltando.
Pero como era la sorda,
no sabía cómo jugar,
o por lo menos,
no entendía de qué se trataban los juegos.
Por eso,
nunca me invitaban a nada.
Un día lo hicieron
y aunque no sabía como era,
ese día, ese sólo día
me divertí
y reí
como nunca antes lo había hecho alguna vez.
Descubrí que yo también podía jugar
y sentirme normal,
que valía la pena olvidarme de mi misma
y entregarme todita
a llorar, reír y cantar,
no de tristeza,
era felicidad,
simple niña
simple felicidad.