Sigfrid
Poeta recién llegado
Un día en Gaza
Dime de qué color es el cielo,
porque yo no me atrevo a mirar;
ya no siento dolor en mis huesos,
sólo tengo un lamento espiritual.
Mis hermanos cayeron hacer mucho,
yo trato de sobrevivir a esta escena;
ya no recuerdo ni por qué lucho,
¿por qué la batalla es tan cruenta?
Civiles muertos y devastación,
pasean a diario por esta zona;
no vale la pena esta situación,
por mentes cerradas sediciosas.
Mi madre ya no llama a comer,
mi hijo no ha regresado a casa;
de calle aún no vuelve mi mujer,
no estoy seguro de lo que pasa.
Llora Gaza, lloro yo...
reina un silencio sepulcral,
llamo sin contestación...
la resignación en mí ahora es total.
Aquí no hay judíos o árabes,
sólo seres humanos, nada más;
nacidos de la misma carne,
que desean poder vivir en paz.
Escrito el 29 de octubre de 2015 cuando Gaza sufrió una ola de ataques.
Dime de qué color es el cielo,
porque yo no me atrevo a mirar;
ya no siento dolor en mis huesos,
sólo tengo un lamento espiritual.
Mis hermanos cayeron hacer mucho,
yo trato de sobrevivir a esta escena;
ya no recuerdo ni por qué lucho,
¿por qué la batalla es tan cruenta?
Civiles muertos y devastación,
pasean a diario por esta zona;
no vale la pena esta situación,
por mentes cerradas sediciosas.
Mi madre ya no llama a comer,
mi hijo no ha regresado a casa;
de calle aún no vuelve mi mujer,
no estoy seguro de lo que pasa.
Llora Gaza, lloro yo...
reina un silencio sepulcral,
llamo sin contestación...
la resignación en mí ahora es total.
Aquí no hay judíos o árabes,
sólo seres humanos, nada más;
nacidos de la misma carne,
que desean poder vivir en paz.
Escrito el 29 de octubre de 2015 cuando Gaza sufrió una ola de ataques.