ser-8
Exp..
Heme aqui...en la altura que alcanzó mi vida,
en este fuego que me arroba cada día de gozo y alegría.
Heme aqui...en éste día especial que nunca olvido.
Nací desnudo todo piel coextensiva al mundo
y el parto del co-nacer de aquel alumbramiento
fue la apertura y el denso vuelo
que permitío salir del seno y ver la luz
al abrirme al mundo de la intemperie
sin fin del infinito- contra- intemperie
del amor y la muerte que timonean el universo.
Nací desnudo como cuando realizamos la promesa
que lentamente nos condujo hasta este día.
Yo era un niño paisista de ilusiones,
hasta que el palio de la desdicha llegó hasta mí
de la mano de una búsqueda que heria mi sentir.
Me amparé, entonces, en los agrios sabores
de los largos inviernos hambrientos de esperanza.
Tapé mi desnudez mundana, palpé la vida y la odíe,
guardando para siempre aquel resabio.
Así sucumbia a la zozobra de estar desnudo
yo solo conmigo mismo adentro de mi piel:
era la angustia existencial que palizaba mi ser.
Yo era el niño de la música de las lluvias pálidas
que se miraba en el espejo de la introspección.
El niño, destrozado por Lear, que mitraba su cuerpo
sin saber todavía que habría de encontrar en tu cuerpo
el mundo para al que no había nacido todavía.
El niño ya no está conmigo pero en silencioso díalogo
busca aquel perdido mundo de las violetas
en los cánticos y en los poemas...
Yo me buscaba en todo...me buscaba sin encontrarme
porque los lumínicos lagunares de tus ojos no estaban.
Y florecían las angustias del no saberme a mi mismo
y los arrobos precognictivos me impusaban a seguir.
Mías eran tales osadias, míos los naufragios
de ese " niño " que conocío la paliginesia
( de ésto hace 8 años, hoy 24 cada uno )
aquel día en que te ví por vez primera :
todas mis sombras se disiparon ante tu luz.
Con estas manos hoy grabo nuestra historia
aún abierta a la promesa que juramos cumplir.
Y toda promesa es un deseo no cumplido
que sigilosamente llega del " sub-venir "
para hacerse realidad en el cotidiano vivir,
que hoy es el refugio de un amor sin intemperie.
Yo me encontré en tus ojos un día como hoy
y una sola mano desde entonces son las mías y las tuyas.
Ya la angustia no me desasosiega
y vivo fundado en este definitivo estar aqui a tu lado
y del cual como Fenix vivo como re-encarnado,
como cuando en dolencia viva y en el adolecer
me ofreciste la dulzura de tu beso y tu promesa.
Aquel día me sentí a mi mismo cual príncipe
de las Hespérides de la luz universal.
Y la alegría y el gozo y la felicidad
que ahora aqui canto ya puramente
ni la muerte más silenciosa podrá callar.
Ya nada puede exiliarnos de la beatitud que sentimos
y en la consagración de este amor de luminosa primavera
nuestras almas unidas van cumpliendo la palabra dada.
¿ Recuerdas, amor, ese verano
en que tras aquel dulce beso
me dijiste por primera vez te amo ?
Hoy debo confesarlo mientras dormida
sonrie nuestra pequeña bebé.
Yo vivo por ese beso y aquel te amo.
Autoria...de
Oscar Portela
en este fuego que me arroba cada día de gozo y alegría.
Heme aqui...en éste día especial que nunca olvido.
Nací desnudo todo piel coextensiva al mundo
y el parto del co-nacer de aquel alumbramiento
fue la apertura y el denso vuelo
que permitío salir del seno y ver la luz
al abrirme al mundo de la intemperie
sin fin del infinito- contra- intemperie
del amor y la muerte que timonean el universo.
Nací desnudo como cuando realizamos la promesa
que lentamente nos condujo hasta este día.
Yo era un niño paisista de ilusiones,
hasta que el palio de la desdicha llegó hasta mí
de la mano de una búsqueda que heria mi sentir.
Me amparé, entonces, en los agrios sabores
de los largos inviernos hambrientos de esperanza.
Tapé mi desnudez mundana, palpé la vida y la odíe,
guardando para siempre aquel resabio.
Así sucumbia a la zozobra de estar desnudo
yo solo conmigo mismo adentro de mi piel:
era la angustia existencial que palizaba mi ser.
Yo era el niño de la música de las lluvias pálidas
que se miraba en el espejo de la introspección.
El niño, destrozado por Lear, que mitraba su cuerpo
sin saber todavía que habría de encontrar en tu cuerpo
el mundo para al que no había nacido todavía.
El niño ya no está conmigo pero en silencioso díalogo
busca aquel perdido mundo de las violetas
en los cánticos y en los poemas...
Yo me buscaba en todo...me buscaba sin encontrarme
porque los lumínicos lagunares de tus ojos no estaban.
Y florecían las angustias del no saberme a mi mismo
y los arrobos precognictivos me impusaban a seguir.
Mías eran tales osadias, míos los naufragios
de ese " niño " que conocío la paliginesia
( de ésto hace 8 años, hoy 24 cada uno )
aquel día en que te ví por vez primera :
todas mis sombras se disiparon ante tu luz.
Con estas manos hoy grabo nuestra historia
aún abierta a la promesa que juramos cumplir.
Y toda promesa es un deseo no cumplido
que sigilosamente llega del " sub-venir "
para hacerse realidad en el cotidiano vivir,
que hoy es el refugio de un amor sin intemperie.
Yo me encontré en tus ojos un día como hoy
y una sola mano desde entonces son las mías y las tuyas.
Ya la angustia no me desasosiega
y vivo fundado en este definitivo estar aqui a tu lado
y del cual como Fenix vivo como re-encarnado,
como cuando en dolencia viva y en el adolecer
me ofreciste la dulzura de tu beso y tu promesa.
Aquel día me sentí a mi mismo cual príncipe
de las Hespérides de la luz universal.
Y la alegría y el gozo y la felicidad
que ahora aqui canto ya puramente
ni la muerte más silenciosa podrá callar.
Ya nada puede exiliarnos de la beatitud que sentimos
y en la consagración de este amor de luminosa primavera
nuestras almas unidas van cumpliendo la palabra dada.
¿ Recuerdas, amor, ese verano
en que tras aquel dulce beso
me dijiste por primera vez te amo ?
Hoy debo confesarlo mientras dormida
sonrie nuestra pequeña bebé.
Yo vivo por ese beso y aquel te amo.
Autoria...de
Oscar Portela
Última edición: