Cecilia Leiva Arangua
Poeta adicto al portal
UN DÍA IZASTE TU BANDERA
Tu mástil clavaste en el centro de mi pecho,
y tu bandera, izaste un día en mi corazón.
Venciste al pasado, a los recuerdos atesorados,
a los espejismos celosamente guardados
Oh todo de mi ibas arrancado y el camino despejando.
Sólo tu bandera al viento danzaba, al compás de mis latidos,
cada suspiro, era un canto nuevo y cada mirada un renacimiento.
Oh como ardía mi corazón en mi pecho,
¡Oh que locura!
estaba viviendo, soñando, sintiendo
y mis ansias, me quemaban por dentro.
Eras sólo como una silueta que se dibujaba en el mar,
eras sólo humo, que la brisa suavemente desvanecía
así también saldrías de mi vida,
Eras sólo un espejismo más y aún no lo sabía
no,
no sabia,
que dejarías tu mástil en lo profundo de mi pecho
y tu bandera bailando al viento
Ay este corazón loco
que aún no entiende,
no entiende,
que el amor es sólo humo, que la brisa desvanece
Tu mástil clavaste en el centro de mi pecho,
y tu bandera, izaste un día en mi corazón.
Venciste al pasado, a los recuerdos atesorados,
a los espejismos celosamente guardados
Oh todo de mi ibas arrancado y el camino despejando.
Sólo tu bandera al viento danzaba, al compás de mis latidos,
cada suspiro, era un canto nuevo y cada mirada un renacimiento.
Oh como ardía mi corazón en mi pecho,
¡Oh que locura!
estaba viviendo, soñando, sintiendo
y mis ansias, me quemaban por dentro.
Eras sólo como una silueta que se dibujaba en el mar,
eras sólo humo, que la brisa suavemente desvanecía
así también saldrías de mi vida,
Eras sólo un espejismo más y aún no lo sabía
no,
no sabia,
que dejarías tu mástil en lo profundo de mi pecho
y tu bandera bailando al viento
Ay este corazón loco
que aún no entiende,
no entiende,
que el amor es sólo humo, que la brisa desvanece